Editorial
Cualquier institución que desee perdurar necesita cambios, ajustes y disposición a adaptarse a los tiempos que vive. El interés superior debe ser la mejora continua y entregar instituciones sólidas, confiables y respetadas por la mayoría. Para eso deben ...
Cualquier institución que desee perdurar necesita cambios, ajustes y disposición a adaptarse a los tiempos que vive. El interés superior debe ser la mejora continua y entregar instituciones sólidas, confiables y respetadas por la mayoría.
Para eso deben modificarse y estar en sintonía con lo que las y los ciudadanos piden de ellas, porque es una cuestión de progresar de la mano de una sociedad que también desee avanzar. Cuando eso no sucede el retroceso es general y nuestra historia nos indica que mantener el statu quo sólo ha beneficiado unos cuantos segmentos de la población.
Pedir que no haya una evolución en las instituciones es condenarlas a que se queden rezagadas frente a sociedades que podrían acelerar su consciencia, su participación civil y su exigencia de que la estructura que da sentido a la organización social esté a la par de sus necesidades.
Estar al frente de una institución obliga a estudiar las diferentes vías en las que puede crecer y cumplir con tareas y objetivos mayores. Hace un año tuve la oportunidad de llegar a una que ha sido modificada en muchos de sus procedimientos, pero que ha dejado intacto su sentido de pertenencia, gracias a la gran identificación que sus integrantes tienen con ella. Estar en el Servicio de Protección Federal como su comisionado me ha permitido aprender de cientos de personas acerca de lo que significa entregar el trabajo y hasta la vida por construir la paz en el país.
Protección Federal tiene la tarea de resguardar y custodiar los bienes inmuebles del gobierno de México, así como a personas que se encuentran bajo la protección de los diversos mecanismos de la Secretaría de Gobernación, además de miembros del Poder Judicial.
Como órgano desconcentrado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, es una entidad federal que ha podido ofrecer una oportunidad de empleo a miles de personas que se encuentran en los márgenes de un mercado laboral que, por un lado, no los deja ingresar para ganar experiencia y, por otro, los expulsa por la edad. Aquí seguimos buscando a mujeres y hombres de 18 a 65 años, con secundaria terminada (cartilla militar liberada para los varones), con experiencia en tareas de seguridad o que provengan de la vida civil y quieran tenerla. El jueves pasado, el Servicio de Protección Federal cumplió 14 años de existencia y en 12 meses se ha logrado modificar mucho para bien, siempre con el enfoque de que nuestro mayor activo es la gente que lo integra.
En una ceremonia en la que participaron mil elementos, entre ellos las últimas generaciones que se graduaron de su Curso de Formación Inicial, se pudo observar los avances que hemos tenido y que, si bien no estamos satisfechos todavía, confirman que vamos por el camino correcto. En sus diferentes épocas, el Servicio de Protección Federal fue un desconcentrado que se desarrolló entre visiones de lo que tendría que ser su misión, aunque sin tomar en cuenta el peso que tiene la identificación de sus integrantes con un uniforme que representa valores y principios que han alimentado sus elementos. Con el lema de “Servir a la patria con lealtad”, hoy considero que Protección Federal está en el sitio que le corresponde dentro de la estrategia para ganar la paz y aportar a la seguridad de todas y de todos los mexicanos.
Menciono algunos resultados: desde que el Servicio de Protección Federal custodia instalaciones del IMSS el robo “hormiga” de insumos, medicamentos y equipo médico ha disminuido un 50%. En el ISSSTE este delito ha bajado un 30% y, por medio de convenios de colaboración, ampliaremos nuestros servicios y la cobertura en sus instalaciones. Tal vez algo más importante ha sido la buena evaluación de los millones de derechohabientes de ambos institutos hacia nuestro personal.
Con el mismo presupuesto de los últimos años, crecimos a casi 11 mil elementos y este ejercicio será el de mayor facturación y enteros a la Tesorería de la Federación. Todo con una estructura administrativa menor a 5% de la plantilla total, es decir, nos encaminamos a un estado financiero estable para 2023.
Finalmente, en ningún momento en su historia han estado al mando de cientos de guardias y policías tantas mujeres como ahora, gracias a su capacidad y talento.
Mi reconocimiento a todos los integrantes, mi agradecimiento a las instituciones que ponen en nuestras manos sus instalaciones y la seguridad de quienes las ocupan, a la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez Velázquez; al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y a las y los ciudadanos que nos han dado su confianza.
Esta es una muestra de cómo sí podemos transformar a una institución para bien y tocar cada parte de su estructura para hacerla algo mucho mejor, que sirva a futuro a un país que, estoy seguro, mantendrá su crecimiento y su desarrollo social.
