Una pesadilla kafkiana

Independientemente de la evaluación que merezca el trabajo de Uriel Carmona como titular de la Fiscalía de Justicia del estado de Morelos, no hay duda de que se le está haciendo víctima reiteradamente de abuso de poder. La Fiscalía de la Ciudad de México, auxiliada por jueces a modo, se ha empeñado en mantenerlo preso desde el pasado 4 de agosto.

Como en un relato kafkiano o una pesadilla de las que parecen no tener fin, en menos de una semana dos jueces ordenaron su libertad y otros dos jueces ordenaron que se le volviera a detener.

  •  

Independientemente de la evaluación que merezca el trabajo de Uriel Carmona como titular de la Fiscalía de Justicia del estado de Morelos, no hay duda de que se le está haciendo víctima reiteradamente de abuso de poder. La Fiscalía de la Ciudad de México, auxiliada por jueces a modo, se ha empeñado en mantenerlo preso desde el pasado 4 de agosto.

Como es sabido, las médicas legistas de la Fiscalía morelense concluyeron que Ariadna López, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en la carretera La Pera-Cuautla, murió por broncoaspiración, en tanto que el Instituto de Ciencias Forenses capitalino dictaminó que la muerte se debió a que la joven fue policontundida. Este último dictamen fue asumido por la Fiscalía de la Ciudad de México.

Uriel Carmona ha sido trasladado del Reclusorio Preventivo Sur de la Ciudad de México a la prisión de alta seguridad de Almoloya de Juárez, como si perteneciera a un grupo de la delincuencia organizada o fuese un preso que pusiera en riesgo la seguridad del reclusorio preventivo. Evidentemente, la medida es injustificable: es sólo una muestra más del ensañamiento contra el fiscal que no goza de la simpatía del gobernador Cuauhtémoc Blanco.

También han sido detenidos Fabiola García Betanzos, titular de la Fiscalía Especializada para la Investigación y Persecución del Delito de Feminicidio en Morelos, y Joel Reyes, agente del Ministerio Público a cuyo cargo estuvieron las pesquisas sobre la muerte de Ariadna.

Desde luego, es probable que la muerte de Ariadna se deba a un homicidio o a un feminicidio. El hecho de que el cuerpo de la muchacha fuese sacado del domicilio en que se había celebrado una reunión y se mintiera diciendo que ella se había retirado voluntariamente, muestra que se quiso ocultar que la muerte ocurrió en ese domicilio. El ocultamiento muy probablemente se realizó para ocultar un asesinato, pero la tarea del órgano de la investigación es comprobarlo.

Lo que hizo el fiscal Uriel Carmona fue basarse en el dictamen de sus médicas forenses, distinto, como ha quedado apuntado, del elaborado por el Instituto de Ciencias Forenses de la Ciudad de México. ¿Eso lo hacía culpable de obstruir la justicia, motivo por el cual se inició la persecución en su contra? Supongamos que el dictamen de las médicas forenses de la Fiscalía de Morelos es erróneo. ¿Eso hace culpable al fiscal y a sus dos colaboradores detenidos?

La tercera acusación contra Uriel Carmona pone de manifiesto el atropello al principio de legalidad y la saña en su contra. Ya no obstrucción o retraso en la procuración de justicia. Ahora ¡se le acusa del feminicidio como auxiliador o cómplice! Para ser partícipe de un delito en esa calidad se requiere ayudar o auxiliar al autor material en la comisión de la conducta delictiva o bien auxiliarlo después de realizada dicha conducta en cumplimiento de una promesa previa al delito. ¿El fiscal Uriel Carmona y sus colaboradores detenidos prometieron al autor o a los autores del delito, si es que hubo delito, auxiliarlos después de su comisión?

Esta nueva imputación es de un delito de los que ameritan prisión preventiva oficiosa. Es tan descabellada jurídicamente que resulta previsible que nuevamente una juez ampare a los imputados. Si así ocurre, ¿ejercerá la Fiscalía de la Ciudad de México una cuarta acción penal ante un juez servilmente dispuesto a ordenar la nueva aprehensión de los inculpados?

  •  

Es un agravio a la justicia burlar los amparos con nuevas acusaciones sobre el mismo hecho solamente asignándole a éste distintas denominaciones. Por otra parte, si un fiscal debiera sufrir la pérdida de su libertad por un dictamen dudoso de los peritos de su Fiscalía, probablemente todos los fiscales tendrían que estar en prisión.

Temas: