¿Feministas con la 4T?

¿Qué opinan las feministas adeptas a la 4T? No parece congruente denunciar en clases, conferencias y mítines al heteropatriarcado opresor, pero callar ante los abusos comprobados contra mujeres de carne y hueso. El atropello a María Amparo Casar amerita figuraren la historia universal de la infamia.

El video de la entrevista que está circulando (cortesía del periodista Gonzalo Oliveros), realizada en octubre de 2004, en la que el entonces procurador Bernardo Bátiz afirma que sería ocioso determinar si la muerte de Carlos Márquez Padilla, esposo de María Amparo Casar, que tuvo lugar el día 7 de ese mes, fue por suicidio o por accidente, comprueba plenamente que no hay irregularidad alguna en el cobro de la pensión de viudez y el seguro de vida por parte de la presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

No hubo testigos del momento en que Márquez cayó del duodécimo piso de la Torre de Pemex. Aunque Bátiz le dijo recientemente al reportero Gustavo Castillo que se trató de un suicido (La Jornada, 8 de mayo), él mismo había advertido en aquella entrevista que no existía una nota en la que el fallecido hubiese anunciado que se quitaría la vida, y que solía fumar al lado de la ventana de la cual cayó, la cual tenía una barda muy bajita y, por tanto, Márquez pudo haber tenido un desvanecimiento o haber resbalado en el momento de la caída.

Como apunta en este mismo diario Pascal Beltrán del Río, lo que procede es, como ya lo ordenó un juez, reinstalar la pensión de Casar si el Presidente no desea quedar como “el persecutor avieso de una mujer viuda y académica crítica” (Excélsior, 13 de mayo). Pues así va a quedar: Pemex denunció penalmente a la académica, a sus hijos y a los funcionarios que otorgaron la pensión, y la Fiscalía General de la República informó que ya inició la indagatoria.

Es evidente que no hay delito que perseguir. Se trata de una venganza por el descubrimiento de varios casos de corrupción del gobierno e incluso de los hijos del Presidente por parte de MCCI y por la publicación del libro Los puntos sobre las íes. El legado de un gobierno que mintió, robó y traicionó, de María Amparo Casar (Debate).

¿Qué opinan las feministas adeptas a la 4T? No parece congruente denunciar en clases, conferencias y mítines al heteropatriarcado opresor, pero callar ante los abusos comprobados contra mujeres de carne y hueso. El atropello a María Amparo Casar amerita figurar en la historia universal de la infamia, pero no es el único que el gobierno de López Obrador ha perpetrado contra mujeres. Van algunos ejemplos.

El Presidente se niega a recibir a las madres buscadoras. Recibió en Palacio Nacional a Estela de Carlotto, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, pero incomprensiblemente se ha negado a atender a las mujeres mexicanas cuyo objetivo es el mismo: encontrar a sus seres queridos, o lo que queda de ellos, víctimas de desaparición forzada.

El Presidente eliminó las estancias infantiles, espacios que prestaban un servicio invaluable a decenas de miles de mujeres, pues allí podían dejar a sus hijos pequeños mientras ellas trabajaban o estudiaban, a sabiendas de que en esos sitios los niños recibirían cuidados, educación temprana, alimentación nutritiva y compañía de chicos de su misma edad para jugar y convivir.

El Presidente eliminó, asimismo, las escuelas de tiempo completo, que beneficiaban a familias pobres y que permitían a muchas mujeres cubrir sus horarios laborales mientras sus hijos complementaban su preparación y recibían una comida nutritiva de la que ahora se les ha privado.

El gobierno redujo los recursos de los refugios de mujeres maltratadas y dejó a muchas mujeres con cáncer sin los medicamentos y el tratamiento indispensables para seguir luchando por su vida.

El Presidente apoyó con el mayor ímpetu la candidatura a gobernador del estado de Guerrero de Félix Salgado Macedonio, a quien varias mujeres habían denunciado por delitos de índole sexual, incluido el más repugnante, la violación, y designó como embajador de Panamá a Pedro Salmerón, contra quien había varias denuncias de acoso y hostigamiento sexuales, designación tan indefendible que fue rechazada por la canciller panameña Erika Mouynes.

El Presidente sostiene que el feminismo no es más que una coartada del neoliberalismo para saquear. Me pregunto si una mujer, aun sin ser feminista, pero sí al menos simpatizante congruente de la lucha de las mujeres por sus derechos y su dignidad, puede apoyar a la 4T.

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