Ready Player One

Ready Player One es un best seller de 2011 escrito por Ernest Cline y que ahora es llevado a la pantalla por Steven Spielberg, con la colaboración en el guión del propio Cline y Zak Penn, quien ha escrito una larga lista de adaptaciones de cómics para la pantalla y ...

Ready Player One es un best seller de 2011 escrito por Ernest Cline y que ahora es llevado a la pantalla por Steven Spielberg, con la colaboración en el guión del propio Cline y Zak Penn, quien ha escrito una larga lista de adaptaciones de cómics para la pantalla y por primera vez hace equipo con Spielberg. Es precisamente el guión el que podría ser el punto débil de Ready Player One.

La historia está poblada de referencias y guiños a la cultura popular ochentera (no te digo cuáles, pero seguro las encuentras), cuya contribución por parte de Spielberg es abundante, así que resulta el director idóneo para jugar con estos elementos tan suyos. El director de Tiburón vuelve a la ciencia ficción en un futuro distópico que se ubica en el año 2045. El planeta está sobrepoblado, las fuentes de energía acabaron por agotarse, no hay empleos, las condiciones de vida son desastrosas.

En Columbus, Ohio, una de las ciudades más pobladas, la gente se ha instalado en un gueto, en casas rodantes apiladas una sobre otra, formando torres irregulares y frágiles, que parece que se vendrán abajo con una ráfaga de viento. Wade, Tye Sheridan, el adolescente héroe de la historia, vive con su tía, pero su escape es un videojuego llamado Oasis. “Este juego virtual se convierte en el principal medio de socialización y único pasatiempo de la gente que lo usa, pues pueden manejar una próspera economía, al punto de que algunos usuarios del mundo real, con una salud precaria y en pobreza extrema, ingresan a Oasis donde su personaje o “avatar” puede ser un atleta olímpico que vive en una mansión y les proporciona la oportunidad de ser más de lo que son en realidad y ganar premios” (Francisco García S.).

Pero las cosas se ponen interesantes cuando el creador de Oasis, Mark Rylance en el personaje mejor descrito, muere dejando un video en el que plantea un reto, y el que lo cumpla podrá quedarse con el control de Oasis, lo que lo hará muy poderoso y multimillonario.

El avatar de Wade es Parsival, quien evoca al caballero que rescató el Santo Grial. Con una línea claramente crítica, Spielberg juega con ambos mundos estableciendo diferencias. Los efectos especiales son impecables. Hay malos y buenos, porque obviamente los intereses oscuros, representados en Sorrento, Ben Mendelsohn que se queda en un gris villano, jugarán sucio para quedarse con el control.

Los otros personajes que acompañan a Sheridan adolecen de una construcción superficial, como es el caso de Olivia Cooke cuya Art3mis-Samantha, gran personaje que tenía mucha carnita para desarrollarlo. Lo mismo pasa con sus otros compañeros. Esto hace que la conexión emocional sea difícil o de plano no se dé.

Aun así, es una película muy recomendable que te dejará reflexionando sobre un futuro que ya llegó.

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