Michael Corleone

En estos días se ha escrito y hablado de manera abundante sobre uno de los más grandes actores de habla inglesa. Al Pacino cumplió 78 años de una vida plena, haciendo lo que más ama en el mundo y también lo que se le ha dado la gana. Entre muchos reconocimientos es ...

En estos días se ha escrito y hablado de manera abundante sobre uno de los más grandes actores de habla inglesa. Al Pacino cumplió 78 años de una vida plena, haciendo lo que más ama en el mundo y también lo que se le ha dado la gana.

Entre muchos reconocimientos es poseedor de la llamada Triple Corona de la actuación: el Emmy en la televisión por You Don’t Know Jack y Angels in America; el Oscar en el cine por Perfume de mujer, y el Tony en el teatro por Does a Tiger Wear a Necktie?, entre otras.

Pero hay un personaje que se cruzó en la vida de Pacino y lo catapultó al Olimpo de los grandes actores de la historia: Michael Corleone que, aunque producto de la ficción, fue tan bien construido por su autor, Mario Puzo, vuelto a explorar para su llegada al cine por el propio escritor y Francis Ford Coppola, y que finalmente se materializó en la persona de Al Pacino. Michael hoy forma parte de nuestra memoria como si fuera alguien real al que conocimos, estableciendo una relación emocional y afectiva.

Michael nació en el seno de una familia italoamericana. Como el miembro más joven de los Corleone, Vito, su padre, trató de alejarlo del “negocio” familiar para que se desarrollara como un típico estadunidense. Vito, el capo más poderoso de la mafia siciliana de los 30 y 40, huyó de Europa a Estados Unidos y se convirtió en todo un hijo del “sueño americano”. Formó una familia que, en su código de honor “muy Corleone”, era la prioridad de su vida y a la que había que proteger y mantener unida.

Michael tenía una hermana y dos hermanos mayores. Fue, sin duda, el más inteligente de los cuatro. Estuvo en la Segunda Guerra y participar en el crimen organizado con los Corleone no le interesaba en absoluto. Sonny era el primogénito. De carácter explosivo, estaba metido hasta el cuello en las actividades criminales y en la pugna por el poder con otras familias sicilianas. Fredo era soso, gris, acomodaticio, y disfrutaba de los beneficios económicos del negocio familiar, y Connie era la hija de papá, totalmente asimilada al concepto machista y de menosprecio de la mujer de la época.

Cuando los sanguinarios enfrentamientos con las otras familias acabaron en un atentado casi mortal contra Vito, Michael se dio cuenta de que no había un cerebro que asumiera el mando. No quería estar ahí, planeaba casarse, formar una familia, mantenerse al margen de las actividades de la mafia. Sin duda es cruel lo que el destino hace a Michael, que recorre un complejo camino obligado a convertirse en lo que no quería ser, pero las circunstancias lo llevaron a lo indeseable, a vengar a su padre, huir a Sicilia, alejándose de la mujer que amaba y, a la larga, convertirse en el “capo de capos” de la cosa nostra.

La mancuerna Al Pacino-Michael Corleone integra uno de los personajes más trascendentes de la pantalla grande.

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