Las estafadoras
En los estrenos de verano llega otra película de fórmula, con mayor éxito en taquilla del que se esperaba y que realmente resulta innecesaria. Las estafadoras Ocean’s 8, Estados Unidos, 2018 es la versión femenina de la trilogía Ocean’s Eleven y Twelve y Thirteen ...
En los estrenos de verano llega otra película de fórmula, con mayor éxito en taquilla del que se esperaba y que realmente resulta innecesaria. Las estafadoras (Ocean’s 8, Estados Unidos, 2018) es la versión femenina de la trilogía Ocean’s Eleven (y Twelve y Thirteen) que, a su vez, fue un refrito de la original de 1960, Ocean’s 11, con Frank Sinatra y su Rat Pack en pleno.
Yo digo que, si se va a hacer una nueva versión de una película de éxito probado, tanto económico como de crítica, es elemental pretender que sea mejor, nunca igual, y mucho menos peor. Eso le pasa a Las estafadoras, que se vuelve a apoyar en nombres como el de Sandra Bullock, a quien la cirugía plástica le ha dejado un rostro perfecto, pero inexpresivo, Cate Blanchett lo mismo, Anne Hathaway, Helena Bonham Carter, Sarah Paulson, Rihanna, James Corden y muchos cameos de figuras conocidas que no vale la pena mencionar. Pues ni con toda esta banda la película supera los baches.
La acción transcurre en Nueva York, ¿dónde más? Debbie Ocean (Bullock) —hermana del Danny Ocean de la trilogía interpretado por George Clooney y cuya presencia en Las estafadoras se limita a una fotografía para que no robe cámara—, sale de la cárcel decidida no a regenerarse, sino a organizar un golpe perfecto que ha estado tramando en sus cinco años en prisión. Se pone en contacto con su socia del pasado, Lou (Cate Blanchett), y la invita a participar en el robo de un espectacular collar de brillantes de Cartier que vale 150 millones de dólares y que Daphne, una bobalicona celebridad interpretada por Anne Hathaway, lucirá en la Gala del Museo Metropolitano de Nueva York.
Para la operación, reclutan a una diseñadora en problemas con el fisco a la que da vida Helena Bonham Carter, encasillada en la misma personalidad estrafalaria de siempre, a una astuta hacker (Rihanna), a una hábil carterista, a una experta en joyas y a una “inmaculada” madre de familia (Paulson) que se mueve en el mercado negro. El grupo es completamente multirracial, por cierto.
Con esos elementos, el desarrollo de la historia dirigida por Gary Ross y coescrita por él y Olivia Milch con base en los personajes masculinos originales y sus fechorías, se vuelve un desfile de lugares comunes y situaciones rebuscadas que plantean dificultades que se resuelven sin que uno entienda qué pasó, y otras que son totalmente predecibles.
No hay mucho que buscarle a ese tipo de películas que están hechas para entretener y juntar dinero. Son familiares, no contienen violencia, ni escenas sexuales o desnudos, ni palabras altisonantes. Advertencia para papás: sus niños pequeños se van a aburrir y van a ver que el crimen es divertido y sí paga.
Entretiene a ratos.
