El proyecto Florida

El director de Tangerine, que se rodó con un iPhone en su totalidad, se estrena esta semana la película estadunidense El proyecto Florida The Florida Project, 2018, que tuvo una injustificada nominación al Oscar a Mejor Actor en la persona de Willem Dafoe. Sean Baker ...

El director de Tangerine, que se rodó con un iPhone en su totalidad, se estrena esta semana la película estadunidense El proyecto Florida (The Florida Project, 2018), que tuvo una injustificada nominación al Oscar a Mejor Actor en la persona de Willem Dafoe.

Sean Baker dirige y coescribe con Chris Bergoch una historia muy en su estilo, que explora los medios marginados en ciudades estadunidenses, en este caso, un suburbio cercano a Orlando, en los alrededores de Disneyworld.

De muy bajo presupuesto —también en su estilo—, la trama gira en torno a Moonie, una niña que vive con su abuela Haley, de escasos 35 años, en un motel pintado de vistoso morado, administrado por Bobby, Willem Dafoe, en una actuación que me parece lejana de merecerse una nominación al Oscar. Sin duda, ha tenido mejores momentos como actor.

Moonie está interpretada por la pequeña Brooklyn Prince, quien hace de su personaje una explosión de energía, buen humor casi eufórico, que es traviesa y muy inquieta, irreverente, digna sucesora de la personalidad de Haley, quien fue madre adolescente y cuya hija adolescente a su vez la convirtió en abuela, dejando a su hija con ella. Haley pasa muchos trabajos para salir adelante y mantener a Moonie. Vende perfumes adulterados en la calle, remata sus escasas pertenencias, mendiga, roba, se prostituye.

En algunos días de verano Baker sigue a Moonie inmersa en una rutina de juegos y diabluras junto con otros niños del conjunto, en una sucesión de secuencias iguales que se sienten poco interesantes. Son representantes de los millones de desposeídos, pero destaca su inocencia que en plena infancia les permite ser felices con casi cualquier cosa.

El arranque es aceptable y prometedor, pero El proyecto Florida se va convirtiendo en un argumento plano y repetitivo, que falla al no introducir algún elemento que permita la entrada del conflicto que se precipita hasta los minutos finales.

Estos niños marginados parecen estar condenados a repetir el mismo esquema, pues Moonie sólo tiene como ejemplo a su abuela inmadura, irresponsable, agresiva, violenta. Adora a la niña, pero no es la mejor influencia para ella y la está convirtiendo en su copia al carbón.

Sin duda, Brooklyn Prince tiene talento, pero en algunas secuencias se percibe que Sean Baker la empuja a la sobreactuación. Aun así, es el gran valor de la película, pues se conecta con los espectadores, es fresca, espontánea, natural, vital.

Haley es la debutante Bria Vinaite, que es muy convincente expresando el resentimiento, la frustración, y el enojo con la vida, de una mujer que, como millones de jóvenes actualmente, parecen no alcanzar a ser adultos, que no tienen futuro, que se han quedado como adolescentes eternos.

El proyecto Florida es una película diferente, alejada de los lugares comunes hollywoodenses sobre el tema, y con la actuación de una niña talentosa. Más allá no cuaja

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