Roman J. Israel, Esq.: un hombre con principios
Denzel Washington es uno de los actores más completos de su generación. A los 63 años es una de las figuras mejor posicionadas y respetadas en el cine y la escena norteamericanos. Puede ser un rudo e implacable policía en Training DayDía de entrenamiento, que es de ...
Denzel Washington es uno de los actores más completos de su generación. A los 63 años es una de las figuras mejor posicionadas y respetadas en el cine y la escena norteamericanos. Puede ser un rudo e implacable policía en Training Day-Día de entrenamiento, que es de lo mejor de su carrera; un astuto detective cuadrapléjico en The bone collector-El coleccionista de huesos; un abogado cuyos prejuicios se ven sometidos a prueba en Philadelphia; un piloto en severa crisis personal que salva un avión en The flight-El vuelo; un capo de la droga en American Gangster-Gangster Americano, y muchos otros personajes en los que siempre convence por su talento y solidez. Washington ha tenido ocho nominaciones al Oscar, ganándolo dos veces y siendo uno de los representantes de la comunidad afroamericana de Hollywood que ha superado el racismo. Ahora interpreta un personaje difícil y diferente a su registro en Roman J. Israel, Esq., segunda película como director del escritor Dan Gilroy, quien debutó en esa especialidad con la espléndida Nightcrawler- Primicia mortal, escrita por él y nominada al Oscar en ese rubro. Protagonizada por un enorme Jake Gyllenhaal es una cruda exploración del periodismo amarillista, de los rincones oscuros de la nota roja más brutal. Muy recomendable.
En Roman J. Israel, Esq., por la que Washington estuvo nominado recientemente al Oscar, cuenta la historia de un abogado de Los Ángeles que trabaja en una firma que lleva casos de poca monta económica, casi por caridad. A través de su jefe y mentor, Roman se ha convertido en un activista idealista, comprometido con el tema de los derechos civiles. Conoce la ley, códigos, reglamentos y demás, al derecho y al revés, es muy eficiente y recto. Cuando el relato se inicia su maestro enferma y el despacho es cerrado. Colin Farrell, interpreta a un codicioso exalumno del mentor de Roman y trabaja en un exitoso bufete. Es joven y elegante, viste trajes de diseñador, y lleva casos de millones de dólares. Contrata a Roman, pero esto genera un conflicto en la vida de éste que por años se mantuvo al margen de las trampas y corrupción del sistema penal de Los Ángeles. Siempre se condujo de manera honesta e idealista; parecería que el mundo cambió mientras Roman se quedó estático. Un muy interesante dilema moral que queda desaprovechado. Gilroy hace una película diferente a Primicia mortal, pero no le llega a ésta. El protagonista es un hombre extraño y excéntrico, incluso en su lenguaje corporal y forma de vestir. Es un reto realmente complejo para Washington, quien hace una recreación muy singular de Roman, quien resulta poco amable, sin carisma ni simpatía, con el que es difícil conectarse a pesar de la gran actuación de Washington, a quien el guión ayuda poco por lo plano del relato.Una historia débil sostenida por un actor.
