La trampa
Se acostumbra decir coloquialmente “chamba es chamba”, aplicado a cuando el trabajo nos priva de alguna diversión y la responsabilidad y compromiso que conlleva, o a la necesidad de aceptarlo, aunque no nos guste o creamos en él, porque tenemos alguna presión ...
Se acostumbra decir coloquialmente “chamba es chamba”, aplicado a cuando el trabajo nos priva de alguna diversión y la responsabilidad y compromiso que conlleva, o a la necesidad de aceptarlo, aunque no nos guste o creamos en él, porque tenemos alguna presión económica, es decir, por el cheque.
Yo creo que eso le pasó a John Malkovich cuando firmó para participar en La trampa (Bullet head, Bulgaria-Estados Unidos, 2017), no entiendo que un actor de su tamaño protagonice una película tan mala.
Lo mismo les puede haber pasado al “ganador del Oscar” Adrien Brody y, sobre todo, a Antonio Banderas, quien parece estar dando “el canto del cisne” en el cine norteamericano en el que no le atina a un proyecto bueno desde hace años.
La trampa-Bullet head (Cabeza de bala) que alude al tipo de perros que aparecen en la trama, está dirigida y escrita por Paul Solet y es su tercer largometraje en el que muestra que le falta mucho camino por andar para convencer al espectador.
Este thriller que, en efecto, tiene algunos buenos momentos de acción se inicia con tres ladrones que huyen de la policía después de un asalto y van a esconderse a un enorme almacén abandonado en el que, accidentalmente, encuentran una maleta con mucho dinero, pero también un feroz perro asesino que no les da tregua. John Malkovich es Walker, el veterano que ya “piensa en retirarse”, Adrien Brody es Stacy, el cerebro de la operación, y Gage es interpretado por Rory Culkin, quien puede ser el más talentoso de la familia de actores de ese apellido, interpretando a un joven drogadicto, desubicado, errático, que completa el singular trío. Solet permite ir conociendo a cada personaje por medio de flashbacks, pero la información no contribuye mayormente a la trama.
La otra trama, desaprovechada y sin terminar nunca de entretejerse con la principal —los tres ladrones atrapados en el almacén—, es la de un grupo de sujetos que aprovechan el abandono del lugar para organizar peleas clandestinas de perros. El malo de la historia, del que no sabemos nada más que es el dueño del dinero y del perro asesino y sanguinario que gana en todas las peleas,
es Blue, un sobre actuado Antonio Banderas. La línea narrativa de las peleas de perros, las apuestas y los otros personajes son ignorados. Sólo queda el mentado perro que con una particular iniciativa persigue y devora todo ser viviente que encuentra a su paso.
Walker y Gage, muy mal heridos, y Stacy tratando de salvarlos, no pueden salir del lugar porque
la policía merodea los alrededores del almacén, pero tampoco pueden estar adentro porque el perro asesino amenaza con engullirse a los tres. Creo
que la premisa no es mala, pero el guión hace
agua desde el principio y es totalmente predecible. El suspenso se diluye y sólo se rescata la secuencia en la que el perro persigue al personaje de Adrien Brody.
Medianamente aceptable para una tarde de sábado. En casa.
