La forma del agua
Te he de confesar que cada vez que se anuncia una nueva película de Guillermo del Toro empiezo a albergar un interés particular, junto con una gran prisa por verla, algo que muy pocos cineastas me hacen experimentar. Con una larga lista de premios, reconocimientos y ...
Te he de confesar que cada vez que se anuncia una nueva película de Guillermo del Toro empiezo a albergar un interés particular, junto con una gran prisa por verla, algo que muy pocos cineastas me hacen experimentar. Con una larga lista de premios, reconocimientos y nominaciones, la más reciente película del realizador mexicano Guillermo del Toro, La forma del agua (The Shape of Water, Estados Unidos-Canadá, 2017) se perfila para seguir en su cosecha de galardones, hasta llegar a la joya de la corona, el Oscar, que se entrega el día 4 de marzo.
Con La forma del agua, hasta el momento su mejor película, Guillermo se afirma como un artista en plena madurez, sensible, inteligente, audaz, con una imaginación desbordante, lector incansable, con enorme amor al milagro de estar vivos. La historia es de su autoría y el guión, que funciona como un reloj suizo, lo escribió en colaboración con Vanessa Taylor. La fotografía exquisita es de Dan Laustsen.
Es fantasía pura en la mejor tradición del género, con grandes homenajes a la estética de los 60 y constantes guiños a la cultura popular de esa década en todos sentidos: la televisión, la música, la publicidad, la política, la discriminación, la paranoia de la Guerra Fría. También es un homenaje al Hollywood dorado que refuerza el excelente score de Alexandre Desplat, cuando, además, se escucha el clásico You’ll Never Know en la voz de Alice Faye, y en los créditos finales interpretada nada menos que por la soprano Renée Fleming. Sin duda, Guillermo del Toro es un romántico poeta.
Del argumento no quiero decirte mucho para que tú lo descubras. Sólo que la protagonista es Elisa, una joven muda, sensual, muy vital, inteligente, solitaria, ave nocturna, con un intenso mundo interior. Interpretada por la británica Sally Hawkins, que a los 41 años representa 25. Elisa es un gran personaje del que nos enamoramos en el primer minuto. Su vecino es Giles, un dibujante, pintor y publicista desempleado que es toda una creación de Richard Jenkins, quien comparte con Hawkins una química encantadora.
Elisa trabaja en el servicio de limpieza en una instalación del gobierno que tiene encerrada una extraña criatura anfibia con formas humanas y de inmediato surge una conexión entre los dos.
Su compañera de trabajo es Zelda, Octavia Spencer, una mujer recia, que habla por todo lo que Elisa no puede.
La maldad, ese monstruo fundamental de las películas de Del Toro, está representada por el actor excepcional Michael Shannon.
La forma del agua es un cuento fantástico lleno de poesía sobre monstruos de corazón bondadoso, sobre el amor que no se detiene para florecer ante la fealdad, la deformidad, lo diferente, lo desconocido. Se entrelazan temas como el bien y el mal, el amor, la aceptación, el deseo, la confianza, la comprensión. Es una película redonda que, desde luego, voy a ver más veces.
Muy RECOMENDABLE.
