Casting couch
Todo hace suponer que Hollywood puede estar ante una nueva etapa, tomando como base los postulados y testimonios de muchos hombres y mujeres de la industria, que cerraron filas en la pasada entrega del premio que otorga la Asociación de la Prensa Extranjera ...
Todo hace suponer que Hollywood puede estar ante una nueva etapa, tomando como base los postulados y testimonios de muchos hombres y mujeres de la industria, que cerraron filas en la pasada entrega del premio que otorga la Asociación de la Prensa Extranjera especializada en Estados Unidos.
Todos vestidos de negro riguroso como una expresión de protesta y denuncia, abanderada por la frase Time’s up-Se acabó el tiempo, el rechazo y el enojo fueron evidentes contra el acoso sexual que han sufrido muchas mujeres y no pocos hombres. Los discursos de presentación y los agradecimientos giraron en torno a esa “nueva esperanza” que citó la propia Oprah Winfrey, quien, con sus palabras, levantó de sus asientos a todos los presentes en un salón del Hotel Beverly Hilton.
Premiando lo mejor del cine y la televisión, los Globos de Oro son, además, un previo de lo que puede esperarse para la entrega del Oscar el día 4 de marzo, ya que en numerosas ediciones los resultados coinciden.
Time’s up es una campaña que busca combatir el acoso y la violencia de género en los centros de trabajo. El escándalo y abuso sexual han sido constantes desde que la industria hollywoodense existe, y no sólo en el cine. También en otros ámbitos se le conoció de manera burlona y sarcástica como casting couch, que se refiere a la demanda de favores sexuales por parte de un empleador en posición de poder para que un empleado o subordinado reciba beneficios. Es el ejercicio más antiguo del mundo, pero ahora se encuentra con un frente de mujeres poderosas, hartas, humilladas y valientes que ya no están dispuestas a pagar cuotas denigrantes a sujetos de la calaña de Harvey Weinstein.
En una industria que tiene más de 100 años de existir, cientos o quizá miles de jóvenes vieron truncados sus sueños al no ceder a los avances de productores, escritores, directores. En muchos casos, la decepción y la impotencia llegaron a tanto que varios acabaron con sus vidas.
Muchos de los que veneraban a Weinstein y a otros acosadores tenían conocimiento de lo que pasaba tras bambalinas, pero, por intereses personales, prefirieron guardar silencio y ahora gruñen y protestan indignados. Ya sabrán qué hacer con sus conciencias, dejémoslo ahí. De que priva la doble moral, no hay duda.
Este momento puede ser histórico, pues, además, el fenómeno restaba credibilidad y veracidad a la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, que a veces premiaba bajo condiciones muy dudosas. La entrega del Oscar es, ante todo, un show. Nunca sabremos cuántos galardonados realmente merecían el premio y cuántos más se quedaron con las manos vacías porque no se prestaron a rebajarse y pagar el humillante “peaje”.
Ojalá, como dijo Oprah Winfrey, éste sea el inicio de una nueva esperanza.
