The Square. La farsa del arte

Ganadora de la Palma de Oro a la Mejor Película en el Festival de Cannes de este año, la coproducción SueciaFrancia AlemaniaDinamarca The Square. La farsa del arte, escrita y dirigida por Ruben Östlund, se estrenó la semana pasada en el poco favorecedor circuito de ...

Ganadora de la Palma de Oro a la Mejor Película en el Festival de Cannes de este año, la coproducción Suecia-Francia- Alemania-Dinamarca The Square. La farsa del arte, escrita y dirigida por Ruben Östlund, se estrenó la semana pasada en el poco favorecedor circuito de arte y, por lo tanto, en escasas salas.

Curiosamente se decide conservar el título en inglés The Square-El Cuadro, pero en esa frecuente descalificación de la inteligencia de los espectadores le añaden algo chocante y que, además, no se adapta del todo a la película: La farsa del arte.

Con 140 minutos de duración, dos horas veinte minutos —en mi opinión un poco excesivo—, la historia se ubica en Estocolmo y sigue a Christian, en una gran y muy demandante interpretación del actor danés Claes Bang. Christian es el curador en jefe del Museo Real y se especializa en arte contemporáneo.

Östlund vuelve a desarrollar temas de otras de sus películas, particularmente la anterior, Fuerza Mayor de 2014, ganadora del Premio del Jurado en la Sección Una Cierta Mirada del Festival de Cannes de ese año. En Fuerza Mayor se plantea el mundo perfecto de una familia que en un centro de ski vive una experiencia que pone en crisis toda su aparente estabilidad. La figura del padre queda expuesta y Östlund revisa profundamente su crisis como hombre, padre, esposo. Te la recomiendo.

Ahora en The Square, Östlund tiene como protagonista a Christian. Un personaje de nuevo ubicado en un mundo perfecto, guapo, exitoso, en sus cuarenta, asediado por mujeres, con una posición envidiada en el mundo del arte en Europa. El contexto de la frivolidad y arrogancia del mundo del arte moderno es perfecto para conocer a este hombre.

Sobreestimado en muchas ocasiones, la calidad artística de muchas manifestaciones modernas descansa en el snobismo, la mercadotecnia, los intereses económicos, las modas, la vacuidad. Efectivamente, hay varias imágenes y algunos diálogos que filtran una crítica a la sociedad actual, la indiferencia hacia la mendicidad, el racismo, los prejuicios, pero también se viaja por otros temas como el poder, la sexualidad, la masculinidad, el machismo.

Junto con el Museo, Christian prepara una nueva instalación que se titulará The Square-El Cuadro, un espacio de aproximadamente tres por tres metros que invita a que el que ingrese en sus límites se sienta protegido y pueda ser ayudado en caso de que lo necesite. Es la gran metáfora de la vida actual.

Ruben Östlund vuelve a tomar como eje de rotación un personaje masculino que aparentemente lo tiene todo, es arrogante, displicente, establece relaciones pasajeras sin compromiso. A partir de que sufre el robo de su celular y una cartera, la vida profesional, sentimental y personal de Christian, junto con la relación con sus dos pequeñas hijas, se voltean de cabeza. La obsesión por recuperar sus pertenencias lo orillará a caer en una cadena de errores que se entrelazan para contar una historia original e inteligente.

Muy buena fotografía, grandes selecciones musicales. No es una película fácil, pero es imprescindible.

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