Cartas de Van Gogh
Una bellísima muestra de que las técnicas de animación en el cine van mucho más allá de las películas “de dibujitos” para niños es Cartas de Van Gogh Loving Vincent, Reino UnidoPolonia, 2017. Se trata de toda una declaración de amor para un artista fuera de ...
Una bellísima muestra de que las técnicas de animación en el cine van mucho más allá de las películas “de dibujitos” para niños es Cartas de Van Gogh (Loving Vincent, Reino Unido-Polonia, 2017). Se trata de toda una declaración de amor para un artista fuera de serie, que también fue un ser humano atormentado por el dolor: Vincent van Gogh.
El proyecto nació originalmente con la intención de que fuera un corto en el que la realizadora polaca Dorota Kobiela volcaría su pasión por dos artes: la pintura y el cine. Conforme fue creciendo el “boceto” para pasar a ser un largometraje, Kobiela empezó a colaborar con Hugh Welchman en la elaboración del guión y compartiendo la dirección. Convocaron a un grupo de 100 artistas plásticos para que pintaran, sí, pintaran, cuadro por cuadro del metraje de 94 minutos de duración, y el resultado es de una belleza excepcional.
Como dice el título original en inglés, éste es un ejercicio de amor a Vincent que desarrolla una biopic del artista, valiéndose de la filmación en acción viva sobre la que los artistas pintaron tomando el estilo tan personal y único de Vincent van Gogh. Es una película “impresionista”.
El relato sigue a Armand Roulin, el joven hijo de Joseph Roulin, un cartero con cuya familia el pintor tenía amistad, haciendo retratos de sus miembros en numerosas ocasiones. Se inicia cuando ha pasado un año de la muerte del artista. Armand, interpretado por el actor Douglas Booth, será el hilo conductor de la trama, pues, a petición de su padre, tendrá que buscar a Theo, el hermano de Vincent, destinatario de la carta, y posteriormente a su viuda.
Desde un guión de Kobiela y Welchman contado en dos tiempos, el recorrido de Armand se convierte en una investigación en la que va descubriendo las circunstancias que rodearon a Van Gogh en los días anteriores a su muerte. Visita los lugares y personas que lo conocieron y va armando un rompecabezas.
Un gran acierto de la película es la forma en que los realizadores supieron encontrar los momentos para dar presencia y vida a varias de las pinturas más famosas de Van Gogh. Los Girasoles, La noche estrellada, El dormitorio en Arles, El café nocturno, El retrato de Joseph Roullin —el cartero amigo de Vincent, cuya pintura permite su caracterización por parte del actor Chris O’Dowd— y sus famosos autorretratos, desfilan por la película de manera natural y con fluidez. Con particular buen gusto, Kobiela y Welchman manejan el blanco y negro para los viajes al pasado y una paleta de intensos y luminosos colores para el presente.
En un balance final se aprecia una equilibrada relación entre la narración y el formato de animación basado en la pintura. Sin duda, Kobiela y Welchman supieron honrar a uno de los grandes artistas de la historia. Cartas de Van Gogh es una soberbia experiencia audiovisual que se deja ver varias veces.
No te la pierdas.
