Victoria y Abdul
Se han contado muchas historias en torno a la vida privada de la reina Victoria del Reino Unido de Gran Bretaña, particularmente después de la muerte de su esposo, el príncipe Alberto de SajoniaCoburgoGotha, al que amó entrañablemente y quien murió cuando ambos ...
Se han contado muchas historias en torno a la vida privada de la reina Victoria del Reino Unido de Gran Bretaña, particularmente después de la muerte de su esposo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, al que amó entrañablemente y quien murió cuando ambos tenían poco más de 40 años.
Al contrario de algunos de sus parientes, Victoria sí nació para ser reina y supo serlo en el cargo que ocupó 63 años. En la historia de la Gran Bretaña sólo es superada por su tataranieta, la actual reina Isabel II. La muerte de Alberto, al que sobrevivió más de 40 años, marcó un parteaguas en su vida y llevó duelo hasta su fallecimiento en 1901.
El trabajo de ser reina da la engañosa apariencia de ser fácil. Aunque el cargo está rodeado de un halo de glamour, opulencia, frivolidad y parecen seres permanentemente felices y satisfechos, la verdad es que detrás de ese mundo hay sufrimiento, frustración y soledad.
Ése es el contexto del que parte la película Victoria y Abdul (Victoria & Abdul, Estados Unidos-Gran Bretaña, 2017), dirigida por Stephen Frears, con un guión de Lee Hall, basado en el libro de la escritora india Shrabani Basu.
Ya el cine se ocupó de la necesidad de Victoria de establecer relaciones de amistad con hombres cercanos a ella, confidentes leales con los que podía hablar de muchos temas, ya que era una mujer vital e inteligente.
En Victoria y Abdul, la enorme actriz Judi Dench vuelve a interpretar a la soberana como lo hiciera en La Señora Brown, dirigida por John Madden en 1997. Ahora su exquisita interpretación de esta soberana ya anciana, solitaria, sin tener en quien confiar, aún vigorosa y con amor a la vida, cansada de ser reina, de los colaboradores cercanos, de la presión de la familia y de sus obligaciones es el mayor valor que tiene la película de Frears.
La escritora Shrabani Basu descubrió hace pocos años esta curiosa historia de la muy singular relación entre un indio de origen humilde y la entonces soberana más poderosa de la Tierra. Abdul, interpretado por el actor de Bollywood Ali Fazal, fue un gran amigo y confidente de la reina en los últimos años de su vida. Él contaba con apenas 25 años y Victoria tenía 80. Abdul veía a la reina como un ser humano y eso era inaceptable para los racistas prepotentes que rodeaban a Victoria, quienes, a su muerte, hicieron lo imposible por borrar todo rastro de que esa amistad había existido, quemando las cartas que intercambiaron, objetos, cuadernos y fotografías.
Aunque por momentos cae en situaciones que se antojan fantasiosas,Victoria y Abdul es una película que permite ver a una de las grandes actrices de nuestro tiempo en perfecta sintonía con un joven con edad para ser su nieto.
Judi Dench sigue siendo la reina.
