La Tequilera
Este fin de semana tuve oportunidad de ver un espectáculo singular, original, bien montado, muy bien contado, que tiene cine, teatro, televisión, música, baile, todo en el mismo escenario. ¿Dónde vi este gran reto escénico? Se trata de La Tequilera, una puesta en ...
Este fin de semana tuve oportunidad de ver un espectáculo singular, original, bien montado, muy bien contado, que tiene cine, teatro, televisión, música, baile, todo en el mismo escenario. ¿Dónde vi este gran reto escénico?
Se trata de La Tequilera, una puesta en escena dirigida por Antonio Serrano, escrita por la dramaturga Ximena Escalante, que, a su vez, se inspira en la novela Me llaman La Tequilera, de Alma Velasco. Se escenifica en el teatro Juan Ruiz de Alarcón, en el Centro Cultural Universitario. La temporada se inició el 25 de mayo y termina el 2 de julio, y de verdad espero que puedan prolongarla, porque es un gran esfuerzo en un teatro lleno y merece algunas semanas más para que pueda ser valorada por una audiencia numerosa.
Se podría definir como un espectáculo multimedia en el que se cuenta la biografía dolorosa, desgarradora, de la cantante mexicana Lucha Reyes, que a lo largo de sus 38 años sufrió de un cruel abandono por parte de las personas que fueron formando parte de su vida.
Armada solamente de su necesidad de ser amada, de mucha hambre y esclavizada por un alcoholismo devastador, Lucha tenía una personalidad fuerte, intensa, nunca a medias. Con una voz excepcional llena de sentimiento, pasión, emoción, amor e ira, Lucha Reyes desarrolló una carrera que la encumbró como una de las grandes representantes —si no es que la más importante— de la música ranchera y fue influencia poderosa de otras muchas que destacaron después de ella.
La representación tiene ritmo y es muy ágil, incluso en los momentos más desoladores de la vida de Lucha. El original montaje de Antonio Serrano permite el juego entre planos temporales y espaciales. Al movimiento sobre el escenario se suma un trabajo de iluminación excepcional y la presencia de camarógrafos que siguen a los actores, los acosan, y ello permite que en una pantalla ubicada sobre el escenario se proyecten los rostros de manera casi intimidante. Como espectador uno tiene la posibilidad de seguir el curso de la historia y, además, ver las lágrimas y el sudor de cada personaje en la enorme pantalla. Todo funciona como un cronómetro, como una muy calculada coreografía llena de pasión y sentimiento. Uno no puede más que sentir una enorme pena por la destrozada alma de Lucha Reyes.
El grupo de actores se mantiene en el escenario con una actividad frenética, pues varios interpretan hasta ocho personajes. Aunque es una obra coral merece una mención especial el trabajo de la protagonista, Daniela Schmidt, que hace gala de su experiencia en el cine, teatro y televisión, y la actriz Carolina Politi, que, entre otros personajes, interpreta a la madre de Lucha. Ambas logran grandes momentos en el escenario, conmovedores, desgarradores.
Le recomiendo ampliamente La Tequilera, me lo va a agradecer.
