Cuatro notas de amor

Con Cuatro notas de amor Quartet, Reino Unido 2012 Dustin Hoffman se une a las filas de los actores que han dado el salto de estar ante la cámara a ubicarse detrás para dirigir una película. Inteligentemente Hoffman opta por una historia sin complicaciones y muy ...

Con Cuatro notas de amor (Quartet, Reino Unido 2012) Dustin Hoffman se une a las filas de los actores que han dado el salto de estar ante la cámara a ubicarse detrás para dirigir una película.

Inteligentemente Hoffman opta por una historia sin complicaciones y muy “agradecida”, de ésas que a todo mundo cae bien y además se despacha con la cuchara grande a la hora de integrar el reparto contando con verdaderos gigantes de la escena teatral y cinematográfica en la Gran Bretaña.

A sus 75 años tiene además el buen tino de dirigir su historia a público de la tercera edad o juventud acumulada o seniors, usted me entiende. Es un sector del público que tiene que esperar meses a que se estrenen películas hechas pensando en su realidad, sus tristezas y alegrías, sus achaques, problemas laborales, conflictos económicos, personales, familiares, de pareja, etcétera.

Con el cursi título en español Cuatro notas de amor, es una adaptación para el cine del escritor y dramaturgo Ronald Harwood sobre su propia obra de teatro que se presentó en el West End londinense. Seleccionada para clausurar la pasada edición del Festival de San Sebastián, Quartet es una producción en un tono ligero y amable que tenía todo para ser una película redonda: la historia, los protagonistas y el debut como director de uno de los mejores actores de habla inglesa, pero que no termina de cuajar.

Gira en torno a un grupo de ancianos, retiradas estrellas de la música y la ópera británicos, cuyas vidas transcurren plácidamente en una residencia para músicos jubilados. El hogar Beecham se encuentra en la campiña inglesa y parece un verdadero castillo decorado con exquisito buen gusto y rodeado de bosques e impecables jardines.

Pero las apariencias engañan y el lugar está pasando por ciertos problemas económicos para su mantenimiento, por lo que cada año la residencia celebra el aniversario del nacimiento de Giuseppe Verdi, el reconocido  compositor italiano de ópera del siglo XIX, con un concierto que busca recaudar los fondos necesarios para la manutención del lugar.

Un buen día todos parecen nerviosos y emocionados en la residencia y es que se integra al grupo de ancianos una nueva huésped: Jean Horton, interpretada por Maggie Smith. Horton es toda una creación de la veterana actriz, ya que es una mujer amargada, arrogante y prepotente, de esas que a la Smith se le dan de manera natural y con las que sabe hacer reír. El resto del reparto se completa con actores también de primera línea:  Pauline Collins como una simpática soprano con una progresiva pérdida de la memoria; Tom Courtenay como Reginald que es el resentido ex marido de Horton y Billy Connolly, un actor con simpatía natural y muy versátil que aporta buenos momentos cómicos a una película que se quedó corta en ese aspecto moviéndose en forma ambigua entre el drama y la comedia.

Con Jean integran ellos el cuarteto del título, ya que en sus años de gloria cantaron juntos Rigoletto  y tratarán de convencer a la recién llegada de que cante con ellos el cuarteto del acto tres de esa ópera en el homenaje a Verdi que está preparándose.

Con ellos está Michael Gambon como el líder y director de la gala que es todo un divo con delirios de grandeza. Es precisamente esa pose de divos la que en mayor o menor medida caracteriza a los habitantes de la residencia Beecham y que Dustin Hoffman parece no haber sabido aprovechar para sacarle buenos momentos al relato. Da la impresión incluso de que no quiso meterse en complicaciones para su primera película.

Cuatro notas de amor es una cinta convencional y hasta cómoda para un realizador, pero es un desperdicio sobre todo del enorme talento que se suma entre todos en la pantalla. La trama se siente forzada y los diálogos que pretenden sentido del humor en relación con el sexo en la tercera edad carecen de chispa. El relato se siente distante, hace reír a ratos pero no logra que el espectador se conmueva o se identifique con los personajes.

Sin duda, el debut de Dustin Hoffman como director funciona por los actores que integran el elenco, pero me pregunto cuál hubiera sido el resultado con figuras menos reconocidas. No se atrevió. Entretiene.

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