SMART: ciudad que mejora la vida y protege el planeta
En la carrera por llegar a ser ciudades inteligentes o smart cities, las metrópolis, si bien buscan más tecnología, digitalización e innovación como herramientas clave para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, también enfocan sus esfuerzos para transformar ...
En la carrera por llegar a ser ciudades inteligentes o smart cities, las metrópolis, si bien buscan más tecnología, digitalización e innovación como herramientas clave para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, también enfocan sus esfuerzos para transformar los entornos y, así, hacerlos inclusivos, productivos, prósperos, seguros y resilientes frente al cambio climático.
Las ciudades crean oportunidades para todos, pero éstas deben desarrollarse de manera sostenible, es decir, sin impactos negativos al ambiente.
Hacia 2050, proyecciones de organismos internacionales apuntan a que entre 70 y 85% de la población mundial vivirá en ciudades, por ello es relevante que éstas se centren en soluciones prácticas, permitan un desarrollo equitativo y en sintonía con las necesidades de las personas.
Cuando se escucha el concepto de ciudad inteligente o smart city, a menudo se piensa en alta tecnología e innovación; sin embargo, una ciudad inteligente también debe enfocarse en ofrecer soluciones prácticas al ciudadano, dice en entrevista María José Salcedo, coordinadora de la Oficina México de la Fundación Friedrich Naumann (FFN).
Una ciudad, explica, genera mayor producción, consumo e intercambio, y el valor que le da ser inteligente reside en una planeación urbana que pone en el centro a las personas.
FFN, desde 2019, trabaja en la agenda de ciudades inteligentes, año de la publicación de la primera edición del Manual de Ciudades Inteligentes, y en 2023 presentó la segunda edición, Ciudades Inteligentes 2.0, la cual enfatiza que las metrópolis deben contar con infraestructura para satisfacer las necesidades básicas de las personas y tecnología para buen gobierno.
Una ciudad SMART, señala, además de significar inteligente en inglés, es también una sigla que describe los cinco pilares fundamentales para que una ciudad sea eficiente, sostenible y habitable.
S de Start Up: una ciudad que promueve el emprendimiento y la cultura emprendedora para que haya mayor competencia económica. M de Movilidad: ciudad que tiene transporte eficiente y de calidad, le apuesta a dejar atrás los autos y le da paso a la micromovilidad (patines y bicicletas), lo cual se logra al poner a las personas en el centro. La A significa Accesible, esto se refiere a servicios públicos de calidad y accesibles para toda la población. Desde agua, electricidad y salud hasta espacios públicos de recreación, como parques. La R es de Resiliencia, es decir, una ciudad capaz de adaptarse al cambio climático y a sus impactos. Y la T es Transparencia. Transparentar la toma de decisiones y forma de gobernar de las autoridades.
Y, unas semanas atrás, lanzó el documental Ciudades inteligentes: el futuro sostenible y humano de la urbanización, el cual refleja el trabajo de las publicaciones haciendo énfasis en la importancia de lograr el equilibrio entre el desarrollo sostenible, mayor calidad de vida, cultura emprendedora y participación ciudadana activa. Además, de acuerdo con Salcedo, el documental les da voz a los actores, tanto de gobiernos como de la sociedad civil, que han logrado mejores prácticas en sus ciudades. Muestra casos a nivel América Latina, entre los que destacan algunas ciudades mexicanas; Mixco, Guatemala, y San José, Costa Rica, entre muchas otras, en temas de conectividad, accesibilidad y sostenibilidad.
En el caso de nuestro país, ciudades como Monterrey e Irapuato fueron especializándose en movilidad, gobierno digital y resiliencia urbana de cara a la inestabilidad climática.
Otro ejemplo es el resultado de una iniciativa ciudadana en Tecate, Baja California, donde se creó un parque inundable, “impresionante en cuanto a la arquitectura, ingeniería y diseño”, porque captura el agua de lluvia y, en lugar de desperdiciarse, se reutiliza; además, funciona como un espacio público, donde las personas lo usan como un espacio de recreación.
“Lo que también hace el parque es regenerar el tejido social, al tiempo que integra los distintos aspectos de la naturaleza en ese ecosistema o ciudad”.
El caso de Mixco, apunta, es sencillo y a la vez interesante, porque, al implementar un sistema de pago con tarjeta prepagada para los autobuses públicos, las autoridades se dieron cuenta de que bajó la tasa de robo a mano armada, ya que los delincuentes, al buscar dinero en efectivo y no encontrarlo, se desalentaron.
El documental, indica la responsable de la Oficina México de la fundación, pone de manifiesto la importancia de la tecnología, diseño y pensamiento estratégico hacia el usuario.
Así, una ciudad inteligente debe contar con los elementos básicos para vivir, prosperar y disfrutar. Y no sólo eso. Quienes habitamos en una urbe debemos estar preparados para sobrevivir a los inevitables impactos del cambio climático.
Este jueves 31 de octubre se conmemora el Día Mundial de las Ciudades bajo el lema “Los jóvenes lideran la acción climática y local para las ciudades”.
Entonces, una ciudad inteligente piensa, escucha y actúa para todos e involucra a los jóvenes para construir un futuro más resiliente y sostenible.
