Sin agua, bye, bye, bye, nearshoring

México está en una encrucijada crítica, en la que el manejo del agua se ha convertido en un factor crucial para su desarrollo y crecimiento económicos. No por nada especialistas coinciden en señalar que el agua y la economía están intrínsecamente conectados. El agua ...

México está en una encrucijada crítica, en la que el manejo del agua se ha convertido en un factor crucial para su desarrollo y crecimiento económicos. No por nada especialistas coinciden en señalar que el agua y la economía están intrínsecamente conectados.

El agua no sólo es un recurso fundamental para la vida, es también una herramienta estratégica para los negocios y, ahora, para el nearshoring, pero en un contexto global y local marcado por los impactos adversos del cambio climático, la disponibilidad está cada vez más en peligro debido a fenómenos extremos, como las sequías.

Si bien el país, por su ubicación geográfica y como pieza toral de uno de los tratados comerciales más importantes del mundo, el T-MEC, podría beneficiarse ampliamente de las oportunidades del nearshoring, deberá demostrar que tiene la capacidad de responder rápidamente a las demandas del mercado y, una de ellas, más no la única, es garantizar el suministro de agua.

Esto es importante porque México se encuentra entre las naciones con alto estrés hídrico y una gestión del agua ineficiente e insostenible.

Así, la capacidad del país para gestionar y optimizar sus recursos hídricos, cuya disponibilidad es desigual y la infraestructura es obsoleta e insuficiente, será determinante para su presente y futuro económico, que marcará su posición en la economía global.

El Estudio Económico de México 2024 de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) recomienda al país que, para beneficiarse del nearshoring, es necesario abordar desafíos como la baja productividad y las altas desigualdades que han impedido que la economía sea de alto crecimiento, además, debe “ecologizar la economía” para atraer inversiones, pues “la actividad manufacturera mundial busca cada vez más descarbonizar sus procesos productivos. Por lo que el nearshoring también es un potencial para intensificar los esfuerzos para abordar y mitigar el cambio climático”.

Se lee sencillo, pero no lo es, porque hay muchísimos temas a resolver.

Para Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua (CCA), el recurso hídrico es una palanca de desarrollo para México, porque ningún país puede tener crecimiento adecuado si no tiene el agua suficiente para hacerlo, sin olvidar que es prioridad el consumo doméstico, como lo indica la Ley de Aguas Nacionales, pero también “hay que darle agua al desarrollo económico, es decir, a los sectores agropecuario, industrial y energético”.

En entrevista, dijo que la ventaja es que esta palanca de desarrollo está acompañada de buenas prácticas, pues la mayoría de las empresas tiene estándares internacionales de alto nivel sobre uso eficiente del agua, tratamiento y reúso, así como esquemas de responsabilidad social empresarial y de pago correcto.

Recordó que la industria ha sido “satanizada” porque se cree que se acaba el agua, pero sólo usa 5% del total; mientras que 76% lo consume el sector agropecuario, “es el que nos da los alimentos, pero el problema es la falta de apoyos… pequeños y medianos agricultores no tienen recursos para invertir en tecnificación de riego, por eso utilizan técnicas muy ineficientes, como el riego por inundación o por lámina, que simplemente es abrir la llave e inundar, tienen ineficiencias de 60%, entonces ahí está el tema”.

Por otro lado, apuntó que sólo 14% es para uso público, como el consumo doméstico, pero el tema son las fugas que no se atienden y los gobiernos saben que ahí tendrían una recuperación importante, “de acuerdo con cálculos de nuestros expertos, podemos tener recuperación de agua arriba de 30% y podría dejar de extraerse agua o utilizar agua superficial si se subsana el tema de las fugas, más un uso eficiente en el campo, a través de tecnificación y acompañado por una cultura del cuidado sustentable del agua”.

El presidente del CCA señaló que las autoridades saben dónde está el problema y cuánto cuesta, y es enfático al decir que “no tienen voluntad política ni disposición de recursos, por lo tanto, hay falta de planeación”.

Para cambiar la situación hídrica del país, destacó cuatro ejes de acción: 1) visión de largo plazo, proyectos de aquí al 2050; 2) mayor presupuesto, lo ideal, según organismos internacionales, debe rondar 1% del PIB, que equivale alrededor de 300 mil millones de pesos anuales, pero un buen inicio sería entre 150 mil millones y 180 mil millones de pesos; 3) innovación y tecnología, y 4) certeza jurídica.

Si bien hay empresas multinacionales que estarían dispuestas a instalarse en territorio mexicano, la oportunidad que ofrece el nearshoring podría esfumarse si Donald Trump llega a la Presidencia de Estados Unidos, porque cristalizaría sus amenazas contra México y haría realidad los incentivos para que las plantas no salgan de su país.

No sólo eso, Rodríguez indicó que la aprobación de la reforma al 27 constitucional, que prohíbe nuevas concesiones de usos distintos al uso doméstico del agua, podría desincentivar las inversiones, entonces se trasladarían a cualquier otro país que ofrezca no sólo agua, sino certeza jurídica, como Costa Rica, “por ello pedimos dejar de lado la visión ideológica de que las empresas han agotado el agua… nada más alejado de la realidad”.

México se encuentra en una posición privilegiada para beneficiarse del nearshoring, pero si no se resuelven los cuellos de botella que tiene, verá pasar la oportunidad. No debe olvidarse que el norte del país padece escasez de agua y electricidad.

La inversión extranjera directa puede irse como agua entre los dedos.

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