Los plásticos alimentan el cambio climático
En el vasto océano de problemas ambientales, dos temas destacan por su magnitud: el cambio climático y la contaminación plástica. Aunque a menudo se abordan por separado, estos dos fenómenos de origen antropogénico están intrínsecamente relacionados, creando un ...
En el vasto océano de problemas ambientales, dos temas destacan por su magnitud: el cambio climático y la contaminación plástica. Aunque a menudo se abordan por separado, estos dos fenómenos de origen antropogénico están intrínsecamente relacionados, creando un ciclo vicioso que daña la vida en la Tierra.
Cada año se producen y consumen cientos de millones de toneladas de plástico nuevo y alrededor de la mitad pertenece al tipo de un solo uso, como lo son botellas de agua, bolsas, envases para alimentos y envolturas para paquetería, todos se desechan de manera inmediata.
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) indica que la producción de plásticos se duplicó; en 2000 era de 234 millones de toneladas y en 2019 pasó a 460 millones de toneladas.
De no tomar acciones ahora, el organismo internacional calcula que el uso de plásticos y la generación de desechos cada año aumentarán 70% hacia 2040.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en 2017, alertó que habría más plásticos en el mar que peces en 2050, a menos que la humanidad deje de producir y consumir este material omnipresente.
El problema crece cuando investigaciones apuntan a que micropartículas de plástico ya residen en los organismos de muchos seres vivos, incluidos los humanos. Si bien el plástico es versátil, tiene un costo ambiental enorme. El 99% proviene de productos químicos derivados del crudo y gas natural, que son combustibles fósiles. Es aquí donde inicia el vínculo con el cambio climático, pues la producción de este material contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
No hay que olvidar que, a nivel global, sólo 9% de los plásticos se recicla. Datos de la OCDE apuntan a que la producción en 2019 emitió 3.4% del total de GEI, aproximadamente mil 800 millones de toneladas métricas, porque se obtiene a partir de la quema y el refinado de combustibles fósiles. Para 2060, las emisiones derivadas del ciclo de vida del plástico podrían duplicarse y alcanzar cuatro mil 300 millones de toneladas de GEI. Es decir, desde la extracción de materias primas hasta su disposición final se libera dióxido de carbono (CO2).
Los plásticos y otros productos petroquímicos representan el consumo de petróleo con mayor crecimiento en el mundo. La Agencia Internacional de Energía señala que para 2050 serán responsables de 50% del aumento en la demanda de petróleo.
Lo anterior hace complicado llegar al cero neto de emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento de la atmósfera y los océanos.
Un estudio de la Universidad de Berkeley halló que, mientras otros sectores avanzan en la reducción de GEI, las emisiones ancladas a la producción del plástico consumirán 20% del presupuesto de carbono que resta para no sobrepasar el límite de 1.5 grados centígrados de incremento de la temperatura estipulado por el Acuerdo de París.
A esto hay que sumar que los plásticos, sobre todo los de un solo uso, no sólo van a dar a los océanos, sino que terminan en vertederos y éstos producen 15% de las emisiones de metano, un GEI muy potente en calentamiento.
Cuán importante son los impactos de los plásticos, que en marzo de 2022 la Asamblea General de la ONU tomó la decisión de formular un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación plástica.
En abril pasado se llevó a cabo en Ottawa, Canadá, la penúltima reunión para discutir el borrador de lo que será el Tratado Global sobre Contaminación por Plásticos. Pero, los resultados han sido magros. Se elaboraron listas de productos y sustancias químicas preocupantes, mejoras para el reciclaje; pero, a pesar de los llamados de varias naciones, no se abordó la reducción de la producción de plásticos nuevos, debido a dos centenares de cabilderos petroleros presentes en las conversaciones.
Además, falta el debate sobre la responsabilidad de las empresas que más contaminan y los residuos existentes. Ya veremos en noviembre, cuando se realice la última ronda de negociaciones, si los líderes mundiales lograron un tratado jurídicamente vinculante.
Como en todo, lo que más vale es la voluntad de cristalizar las acciones. El 24 de mayo pasado se abrió el primer supermercado, Le Super tout nu, en Labège, Francia, que no utiliza envases, un compromiso de cero plásticos. Este negocio ofrece productos locales sin marcas ni envases innecesarios.
Los países que más utilizaron plásticos en 2019, de acuerdo con la OCDE, fueron: China (20.4%), Estados Unidos (18.3%), países de la Unión Europea-OCDE (13.8%), naciones asiáticas no pertenecientes a la OCDE (8.2), India (6.4%) y América Latina (5%).
La Fundación Ellen MacArthur asegura que una economía circular en la industria del plástico podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 56% para 2050.
Urge un enfoque integral que combine la reducción de plásticos y la transición hacia una economía circular, sólo entonces podremos mitigar los efectos devastadores que el cambio climático y la contaminación plástica están teniendo.
Ayer, el servicio climático europeo Copernicus informó que la temperatura media global ha sido 1.5 grados centígrados superior a la de la era preindustrial durante 12 meses consecutivos; además, junio fue el mes más caluroso registrado en el mundo y el decimotercer mes consecutivo en el que se estableció un récord de temperatura mensual.
Mientras, seguiremos sofocándonos con las altas temperaturas y sorteando las marejadas de plásticos. En manos de los gobiernos y la sociedad están las soluciones.
