Francisco el ecologista: cuidar la casa común
La Tierra, nuestra casa,parece convertirse cada vez másen un inmenso depósito de porquería. Laudato si’ El legado del papa Francisco en la lucha contra el cambio climático y la condena a la cultura del descarte trasciende su vida y misión pastoral. Su muerte, ...
La Tierra, nuestra casa,
parece convertirse cada vez más
en un inmenso depósito de porquería.
Laudato si’
El legado del papa Francisco en la lucha contra el cambio climático y la condena a la cultura del descarte trasciende su vida y misión pastoral. Su muerte, a los 88 años, marca el fin de una era para la Iglesia católica en la que uno de sus legados es su andar en la protección de la Tierra.
Jorge Mario Bergoglio, el primer papa latinoamericano, de origen argentino, cuando fue elegido en el cónclave como obispo de Roma tomó el nombre de Francisco no sólo como homenaje a San Francisco de Asís, patrono de los ecologistas y de los animales, sino también como guía e inspiración.
El Papa fue sensible a la triple crisis ambiental: cambio climático, contaminación y pérdida de biodiversidad, y lo expresó a través de una dura crítica a la cultura del descarte, es decir, al modo en que vivimos y consumimos. Y no sólo eso. En cada oportunidad que tuvo, ya fuera reunido con presidentes y jefes de Estado, con políticos de una u otra posición, así como con jóvenes y feligreses, siempre exhortó a que la humanidad dialogara sobre la protección del planeta y sus recursos finitos.
Prueba de esas preocupaciones se concentran en la encíclica Laudato si’ (Alabado seas) Sobre el cuidado de la casa común, publicada el 24 de mayo de 2015, y para su redacción solicitó el apoyo de expertos en clima y ciencias ambientales para que recogieran información disponible sobre el estado de nuestro planeta.
En la encíclica, resalta la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, así como el abuso de la tecnología y del poder económico que justifican el actual sistema mundial, en el que “priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente”.
Francisco encontró la inspiración para Laudato si’ en dos fuentes; la primera fue la devastación de la Amazonia —tema con el cual el papa Benedicto XVI llamó la atención y pidió a los jóvenes “un mayor compromiso”—, en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en el santuario de Aparecida, Brasil, en mayo de 2007.
De hecho, en octubre de 2019, ya siendo Papa, realizó en la sede del Vaticano el Sínodo Amazónico con el cual no sólo buscaba cambios para la Iglesia católica, sino también hacer un llamado de atención sobre la destrucción de la selva amazónica. Ahí dijo: “San Francisco (de Asís) es el ejemplo por excelencia de una ecología integral”, algo que el Papa resaltó en Laudato si’.
En cada discurso o reunión subrayó la urgencia de lograr una ecología integral”, término que trasciende lo físico para abordar los vínculos entre el bienestar humano, la justicia social y la salud del planeta.
La segunda de sus fuentes de inspiración está relacionada con toda la información sobre los efectos adversos del cambio climático y su impacto en los menos favorecidos, como el hecho de que la pequeña nación Tuvalu, en el océano Pacífico, compró tierras en Samoa para mudar a su población, porque la isla será tragada por el mar.
Así, desde el comienzo de su pontificado hasta el fin de sus días —21 de abril de 2025—, Francisco manifestó un interés genuino por los problemas ambientales y la devastación de la casa común. Puede decirse que Laudato si’ fue un punto de inflexión, no sólo para la Iglesia, sino también para el movimiento ambientalista global, puesto que recogió las preocupaciones más apremiantes sobre el estado del planeta y ofreció una profunda reflexión teológica y ética sobre la necesidad de proteger la creación.
El papa Francisco movilizó a millones de católicos y de otras religiones hacia la causa ecológica.
El impacto de Laudato si’ fue de grandes dimensiones. Si bien fue recibido con elogios, también hubo quienes criticaron el documento y a Francisco.
Líderes políticos, activistas ambientales y comunidades religiosas encontraron en la encíclica un recurso para llamar a la acción, fue así que se convirtió en una herramienta poderosa para el diálogo en la COP21, donde nació el histórico Acuerdo de París contra el cambio climático.
¿Francisco fue artífice del acuerdo climático? Sí, porque al ser publicada la encíclica meses antes de la COP de París, en 2015, ayudó a crear conciencia sobre la urgencia de frenar el cambio climático, delinear medidas para evitar un calentamiento mayor del planeta y transitar hacia las energías renovables. Además, activistas y organizaciones internacionales ambientales recibieron con entusiasmo Laudato si’.
Francisco supo llamar la atención haciendo énfasis en el vínculo entre cambio climático y los más vulnerables, así como en las poblaciones migrantes.
Para Francisco, la justicia climática era inseparable de la justicia social.
El pontífice logró que el Vaticano se convirtiera en un actor clave en discusiones internacionales sobre cambio climático. Iniciativas, como el Pacto Educativo Global, movilizaron recursos, conocimientos y personas hacia la creación de un mundo más sostenible.
Una de las características más admirables del papa Francisco fue su capacidad para inspirar esperanza en medio de desafíos monumentales.
Tras su muerte, el mundo enfrenta la pregunta de cómo continuar el legado de Francisco, el primer papa latinoamericano y ecologista.
