El cambio climático, poderosa variable económica
Los costos económicos del cambio climático son mucho más altos de lo que se cree, un ejemplo es la presión que ejerce cada vez más en los alimentos, así como en la inflación. Crisis climática e inflación son dos fenómenos interconectados de manera compleja y ...
Los costos económicos del cambio climático son mucho más altos de lo que se cree, un ejemplo es la presión que ejerce cada vez más en los alimentos, así como en la inflación. Crisis climática e inflación son dos fenómenos interconectados de manera compleja y preocupante. A pesar de ello, las advertencias de la ciencia no se toman en cuenta para contrarrestar los impactos.
México es un país con una rica diversidad agrícola, pero esos dos fenómenos tienen implicaciones serias en la seguridad alimentaria y la economía a nivel nacional y per cápita.
El calentamiento altera los patrones climáticos en el mundo y México no es la excepción porque es altamente vulnerable.
Temperaturas más calientes, la variabilidad en las precipitaciones y la frecuencia de eventos extremos, como sequías e inundaciones, afectan directamente la productividad agrícola.
Cultivos de la milpa, como maíz, frijol y calabaza, pilares de la alimentación mexicana, junto con otros vegetales y frutas, ya son dañados por el cambio climático.
Información de la Secretaría de Agricultura y de Desarrollo Rural (Sader) apunta que entre 2018 y 2023 la producción de frijol pasó de 1.2 millones de toneladas a poco más de 600 mil tons. y, por segundo año consecutivo, la cosecha para este año será baja, 633 mil toneladas, debido a la falta de lluvias y de semilla.
El calor extremo acorta los ciclos de crecimiento de las plantas y aumenta el estrés hídrico, esto reduce los rendimientos de los cultivos. Inundaciones y tormentas pueden destruir sembradíos y dañar infraestructuras agrícolas, lo cual eleva los costos de producción y disminuye la oferta de alimentos.
Hace un mes supimos que tanto la sequía como las granizadas afectaron los cultivos de cilantro en Puebla, productor de más del 45%, y esto subió el precio entre 300 y 400% del manojo de cinco kilos, y se llegó a vender en más de 700 pesos.
Hasta ayer, según datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM), el rollo de cinco kilos de esta hierba aromática utilizada para la preparación de salsas y otros alimentos se vendía entre 450 y 500 pesos en la Central de Abasto de la CDMX. Si bien el precio bajó, sigue caro, en comparación con los 190 pesos que costaba en el mismo periodo de 2023, de acuerdo con el SNIIM.
El levantamiento de precios de los 33 productos más indispensables en la dieta de una familia mexicana, que mes a mes realiza mi compañera Karla Ponce, el publicado el 1 de julio en este diario, halló que los alimentos que más subieron son: plátano (32%), azúcar (29.8%), chile cuaresmeño (29.5), naranja (25.1%), papa (22.6%) y bistec de res (5.6%).
Por ejemplo, el kilo de plátano, rico en potasio, costaba $21.90 el 31 de diciembre de 2023 y pasó a $28.90 al 30 de junio de 2024, un aumento de 32%, pero ayer en supermercados el precio oscilaba entre $29.90 y $30.90, uno y dos pesos más que hace 15 días.
Los impactos climáticos merman la oferta de productos agrícolas y esto incrementa los precios de los alimentos. Cuando la producción local disminuye, México importa para satisfacer la demanda interna y puede ser costoso y susceptible de fluctuaciones del mercado internacional.
La Sader reportó, a mayo, que había en el país 45 mil 387.93 hectáreas de cultivos siniestrados por la sequía.
Y un efecto de la sequía es la escalada de los precios de hortalizas, verduras, frutas, legumbres, maíz, cereales, lácteos, huevo, pollo, así como carne de res y de cerdo.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor a junio registró que entre los alimentos con mayor inflación mensual destacaron chayote, naranja, lechuga y plátanos; el primero tuvo un alza de 128.56% respecto a mayo.
A finales de marzo pasado, el Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático y el Banco Central Europeo lanzaron un informe que advierte que el incremento de las temperaturas hará que la inflación general aumente entre 0.32 y 1.18 puntos porcentuales cada año en promedio a nivel global para 2035, mientras que los precios de los alimentos podrían subir entre 0.9 y 3.2 puntos porcentuales por año, tanto en países de ingresos altos como en los de ingresos bajos.
Indica que el aumento de las temperaturas puede incrementar los precios de los alimentos, especialmente en regiones y estaciones cálidas.
Científicos y economistas coinciden en señalar que una parte de la inflación actual es consecuencia del cambio climático, que se suma a factores económicos y estructurales, como costos de producción, transporte y logística, mercados internacionales y conflictos. La inflación tiene un impacto desproporcionado en los hogares de bajos ingresos, que destinan una mayor parte de su presupuesto a la alimentación.
Francisco Estrada y Óscar Calderón-Bustamante, entre otros científicos de la UNAM, a finales del año pasado advirtieron en un estudio exhaustivo sobre los impactos del cambio climático en México, que “en un escenario de muy altas emisiones de gases de efecto invernadero, los costos acumulados durante este siglo serían comparables a perder entre 85% y hasta cinco veces el PIB actual del país… En un escenario de inacción, la mayor parte de México tendría pérdidas iguales o mayores a 5% del PIB local durante este siglo como consecuencia del cambio climático”.
El Fondo Monetario Internacional ha señalado que las sequías pueden elevar la inflación hasta 1.5 puntos porcentuales de forma inmediata.
En nuestro país, el cambio climático sí impulsa una escalada de precios en los alimentos, eso sin contar la presión que ejerce el crimen organizado en productores de algunos cultivos importantes.
