Diga adiós a su tacita de café

Más allá de ser una bebida estimulante, el café ha trascendido los siglos para convertirse en un fenómeno cultural y social. No sólo es considerado por muchas personas esencial para iniciar su día, sino también se ha convertido en un punto de encuentro social, un ...

Más allá de ser una bebida estimulante, el café ha trascendido los siglos para convertirse en un fenómeno cultural y social. No sólo es considerado por muchas personas esencial para iniciar su día, sino también se ha convertido en un punto de encuentro social, un catalizador de ideas y conversaciones. La famosa frase “sin una taza de café no puedo iniciar el día” es una expresión común que resume la importancia que el aromático grano ha adquirido en la vida diaria de millones de personas.

Esta bebida es la excusa perfecta para interactuar con otros. Reunirse a tomar un café es una práctica común en diversas culturas. La frase “vamos por un café” conlleva el deseo de conectar con alguien, ya sea un amigo, un colega o un familiar.

Las cafeterías han evolucionado para convertirse en lugares acogedores, donde se fomenta la conversación y la interacción humana. El ritual del café también tiene un componente emocional. El aroma, el sabor, la textura y el calor de una taza humeante generan una sensación de confort que prepara emocionalmente a la persona para el resto del día.

El gusto por el café es enorme y se refleja en los 2 mil 250 millones de tazas al día que se consumen alrededor del mundo. Ahora bien, imagine entrar a su cafetería favorita, pedir un americano o un expreso y que le cobren el equivalente a siete dólares, es decir, 135 pesos, puede parecer una exageración, pero este precio está muy cerca de ser una realidad.

Me explico. Detrás de un precio elevado se encuentra una combinación de varios factores.

Para empezar, de acuerdo con Statista, en el periodo 2023-24 se han consumido alrededor de 177 millones de sacos de 60 kilogramos de café a nivel global. Los precios de los granos de café sin tostar, comercializados en los mercados globales, han alcanzado un nivel históricamente alto debido a problemas durante la producción, el incremento en la demanda global, el cambio climático y a que los agricultores están abandonando el café para dedicarse a cultivos más lucrativos.

El precio del grano de café arábica se disparó y, de acuerdo con Bloomberg, los futuros han subido 3%, esto es que la libra –poco menos de medio kilogramo– cotiza entre 2.70 y 3 dólares en los mercados de Nueva York y Londres y, en lo que va del año, el incremento ha sido de alrededor de 43%. Ayer entre los líderes del mercado de materias primas el precio del café arábica cerró con un alza de 4.353%, mientras que la variedad robusta aumentó 3.514%. Este complejo panorama amenaza con cambiar la forma en que entendemos y consumimos café.

El primer golpe por clima extremo lo sufrió Brasil, el mayor productor global de café arábica, el usado en las preparaciones de baristas de las cadenas de cafeterías más grandes a nivel mundial, de ésas que encontramos casi en cada esquina.

Información de la BBC indica que en 2021 una helada devastó los cultivos, cuyo impacto fue la reducción drástica de la producción, esto se tradujo en escasez de café y rápidamente lo resintieron los mercados internacionales. En estos momentos lidia con incendios forestales, altas temperaturas y la peor sequía en más de siete décadas, que ya afecta el inicio de la temporada 2025/2026, según un reporte publicado el jueves pasado por el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada de la Escuela de Agronegocios de la Universidad de Sao Paulo.

La semana pasada, la Compañía Nacional de Abastecimiento informó que Brasil tendrá este año una cosecha de 54.8 millones de sacos de 60 kilos, 0.5% menos de la producción de 2023, como consecuencia del cambio climático, es decir, sequías, lluvias escasas y altas temperaturas.

En respuesta, los compradores dirigieron su atención a Vietnam, principal productor de robusta –un tipo utilizado en mezclas de café instantáneo– y el segundo en arábica. Pero los compradores encontraron que también atraviesa una sequía severa, y que muchos agricultores han ido migrando a otros cultivos más resistentes al calor.

La disminución de las exportaciones de Vietnam está elevando los precios de los futuros en los mercados internacionales. Lo sorprendente, de acuerdo con la BBC, es que los agricultores vietnamitas están apostándole al durián, una fruta de color amarillo y maloliente prohibida en el transporte y los hoteles, pero muy resistente al calor.

El durián promete ser hasta cinco veces más rentable que el café y en China su expansión ha sido explosiva. Esto ha profundizado la escasez de robusta, exacerbando una crisis global en la oferta de café. Sin embargo, más allá de las elecciones económicas de los agricultores vietnamitas, existe una amenaza mucho más grande para el café a largo plazo: el cambio climático.

Las condiciones climáticas extremas, como las heladas en Brasil y las sequías en Vietnam, son sólo el inicio. Los efectos del cambio climático afectan cada vez más la viabilidad de las plantaciones de café en el planeta. Según el Banco Mundial, el incremento de la temperatura traerá consigo una reducción de hasta 50% de la superficie apta para el cultivo de café para 2050.

El impacto de estas condiciones ya se sienten, y los expertos advierten que las cosechas futuras serán críticas. Si las lluvias no llegan a tiempo en Brasil, la producción caerá aún más y los precios seguirán al alza.

El cambio climático no sólo amenaza a Brasil y Vietnam, también a Colombia, Etiopía y México, que se encuentra a nivel global en el noveno lugar como productor de café. Este fenómeno de origen antropogénico altera las temporadas de siembra con el riesgo de bajos rendimientos y café de menor calidad.

Así que, la próxima vez que levante su taza, quizás valga la pena preguntarse: ¿estamos dispuestos a pagar el precio de ignorar lo que ocurre en las tierras donde se cultiva café?

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