Canasta básica y antojos peligran por el cambio climático

El aumento de las temperaturas globales trae consecuencias devastadoras, como el colapso de cultivos, así como la desaparición o degradación de los diversos hábitats. Estos impactos, además de poner en peligro la biodiversidad, tienen un efecto directo sobre el ...

El aumento de las temperaturas globales trae consecuencias devastadoras, como el colapso de cultivos, así como la desaparición o degradación de los diversos hábitats.

Estos impactos, además de poner en peligro la biodiversidad, tienen un efecto directo sobre el suministro global de alimentos, lo cual desencadenará crisis, de manera desigual, en las distintas poblaciones del planeta.

Cambio climático, pesticidas y plaguicidas amenazan la existencia de las abejas y otros polinizadores, fundamentales para que haya alimentos en la mesa de cada hogar.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que tres cuartas partes de todos los cultivos del mundo dependen de los polinizadores, al permitir la fertilización y la producción de semillas.

La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) señala que 16% de polinizadores vertebrados, como murciélagos, y 40% de invertebrados, como abejas y mariposas, están en la lista de las especies en peligro de extinción.

De ese tamaño es la fragilidad.

El aumento de las temperaturas, así como una mayor frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos —sequías, tormentas e inundaciones— están impactando las fuentes de alimento y los hábitats de los polinizadores, lo que complica su supervivencia.

Entre los alimentos que tienen una alta dependencia de los polinizadores, pues sin ellos la reducción del rendimiento de los cultivos rondaría entre 40 y 90%, están manzanas, peras, duraznos, arándanos, cerezas, ciruelas y aguacates; nueces y almendras; así como pepinos, cilantro, hinojo y trigo.

Melones, kiwis, calabazas y sandías, así como cacao, nuez de Brasil y vainilla son alimentos que, sin polinizadores, verían una reducción de su rendimiento superior a 90 por ciento.

No suele prestarse mucha atención en cómo el cambio climático está poniendo en peligro la producción de alimentos básicos ni tampoco en aquellos que son populares.

La producción de cereales está reduciéndose a nivel global debido al aumento de las temperaturas.

Sinaloa y Sonora —los graneros del país—, debido a la escasez de lluvias en los últimos años, presentan una disminución de 50% en los rendimientos del cultivo de trigo, lo cual se traduce en impactos negativos para los agricultores y la cadena de producción de derivados como el pan.

En México, el cambio climático está disminuyendo cosechas de arroz, soya, maíz blanco, cebolla, sorgo, caña de azúcar, frijol, jitomate, chile, aguacate, papa, limón y naranja, entre otros. Alimentos fundamentales en la dieta de las familias.

Si de gustos se trata, la inestabilidad del clima tiene contra las cuerdas la cerveza, el vino, el chocolate, el café, las aceitunas, así como mariscos y pescados, por ejemplo, langosta y salmón.

Un estudio publicado en la revista Nature en 2018 halló que el calor en extremo y la sequía están debilitando los rendimientos de los cultivos de cebada, por consiguiente, la cerveza será escasa y triplicaría los precios debido a la competencia con el alimento para ganado. Se suma el lúpulo, planta esencial para el sabor y aroma de la cerveza, que también está siendo afectado por el cambio climático.

El café, una de las bebidas más consumidas a nivel global, está bajo amenaza.

Las plantas de café son extremadamente sensibles a los cambios en temperatura y humedad. Según un informe del Instituto del Clima de Australia, hasta 50% de las tierras para la siembra de café en el mundo podría no ser apto para 2050. Esto no sólo afectaría a los consumidores, sino también a los millones de agricultores de Brasil, Colombia y Vietnam que dependen de este cultivo para su sustento.

El cacao, principal ingrediente del chocolate, se encuentra en una situación preocupante. Un estudio de Harvard alerta que para 2050 un tercio de árboles de este grano del Cinturón Cacao de África Occidental podría morir y provocar escasez mundial de chocolate. Para que prospere el cacao requiere temperaturas estables, humedad y lluvias elevadas, lo cual no se está cumpliendo.

Las vides son muy sensibles a las temperaturas y pequeños cambios pueden afectar significativamente la calidad y cantidad de las uvas. Regiones vinícolas tradicionales, como Bordeaux, en Francia, y el Valle de Napa, en California, ya experimentan afectaciones. Sequías, inundaciones, granizadas, incendios, lluvias y heladas impredecibles diezman los rendimientos.

Las langostas están siendo obligadas a desplazarse hacia latitudes más altas como consecuencia del aumento de las temperaturas superficiales del mar debido al cambio climático, lo cual está teniendo consecuencias negativas para los pescadores.

El golfo de Maine, Estados Unidos, donde la captura de langosta es base para la economía local, está calentándose rápidamente y las langostas ahora tienen menos energía para alimentarse, crecer y reproducirse.

En España, principal productor de aceitunas en el mundo, la sequía y condiciones climáticas adversas han provocado una reducción en los rendimientos del cultivo, lo cual también ha encarecido el aceite de oliva.

La rapidez con la que avanza el cambio climático hará más difícil sembrar y comprar comida. Miles de millones de personas, especialmente en los países en desarrollo, se verán profundamente sumidas en la inseguridad alimentaria en un futuro cercano.

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