Calor que deja perplejo

Los termómetros están marcando temperaturas que parecen desafiar los límites de lo soportable. Quizá en los últimos días se haya sentido más agobiada o agobiado por el calor que se ha presentado no sólo en el Valle de México, sino también en muchas otras latitudes ...

Los termómetros están marcando temperaturas que parecen desafiar los límites de lo soportable. Quizá en los últimos días se haya sentido más agobiada o agobiado por el calor que se ha presentado no sólo en el Valle de México, sino también en muchas otras latitudes del orbe.

Las altas temperaturas no están dando tregua porque, además, el aire que se respira no sólo está contaminado, sino que es seco y caliente, entonces cada paso que se da es agotador.

Los pocos árboles que aún hay en los parques, las banquetas y los camellones empiezan a secarse; están, como nosotros, luchando para sobrevivir al calor y a la falta de agua.

A medida que avanza el día, el calor no da señales de disminuir. Subirse al transporte púbico, como el Metro, es como entrar a un baño sauna, inevitablemente el sudor empezará a bajar por la frente y la ropa irá pegándose a la piel.

Personas asiduas a actividades al aire libre, como caminar, correr o pasear al perro, están cambiando sus horarios de diurnos a nocturnos, porque exponerse a un golpe de calor y a los rayos UV es peligroso para la salud.

Incluso, dentro de los hogares, el calor puede ser asfixiante. Por la noche, éste se convierte en una presencia ominosa que se cierne por todos lados. Intentar conciliar el sueño en medio del bochorno resulta frustrante e imposible.

Es importante advertir que el cuerpo humano, para que funcione correctamente, requiere mantener una temperatura interna cercana a los 37 grados centígrados y, cuando se excede por el aumento de la temperatura ambiental, surge el estrés térmico, lo cual puede desencadenar diversas afecciones.

Así, las altas temperaturas incrementan el riesgo de deshidratación, agotamiento, delirios y desmayos, especialmente en las personas más vulnerables, como niños y adultos mayores.

Sumado a ello, pacientes con cardiopatías, enfermedades cerebrovasculares, renales y respiratorias pueden empeorar.

Es un hecho, un ambiente caliente no sólo roba energía y vitalidad y enferma, sino que también genera ansiedad, irritabilidad y depresión, es decir, impacta nuestra salud mental.

Pero la estrella amarilla no tiene la culpa de las actividades humanas y la dependencia a los combustibles fósiles causantes del cambio climático antropogénico.

De acuerdo con la NASA, la vida en el planeta sólo es posible gracias a la luz y la energía del Sol, sin éstas, la Tierra estaría cubierta de hielo. Además, tiene su lado positivo para la salud de las personas. Los médicos recomiendan una exposición al Sol de entre ocho y 15 minutos diarios, usando siempre bloqueador con factor de protección solar 50 (FPS-50), porque ayuda a que la vitamina D asimile el calcio, el mineral más importante para la salud de los huesos.

Es el cambio climático antropogénico y su impacto en las temperaturas globales lo que está alterado drásticamente la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Habrá quienes puedan adaptarse a las nuevas y hostiles condiciones, pero otros no podrán hacerlo.

Los datos científicos más recientes y los hechos deberían poner en alerta máxima a la humanidad. Febrero pasado finalizó con calor extremo en el verano del hemisferio sur y con altas temperaturas atípicas en el invierno del hemisferio norte, señala la Organización Meteorológica Mundial.

El reporte de la OMM destaca que el calor anómalo ha sido consistente con el calentamiento persistente observado desde junio de 2023, con siete nuevos récords mensuales consecutivos de la temperatura global, incluido enero de este año.

Asimismo, las temperaturas globales de la superficie del mar siguen superándose.

Por su parte, el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, de la Unión Europea, resalta que en febrero la temperatura superficial promedio global fue de 1.77 grados centígrados, más caliente que el promedio de febrero para la era preindustrial de 1850-1900.

Para marzo, las proyecciones apuntan hacia el establecimiento de un nuevo récord de calor.

Y si bien el fenómeno de El Niño ha influido en el incremento de las temperaturas en varias regiones del mundo, el cambio climático inducido por las actividades humanas “es el principal factor contribuyente a largo plazo”.

El mundo se acerca peligrosamente a un aumento de temperatura de 1.5 grados centígrados. De hecho, temporalmente se ha rebasado el umbral. Copernicus registró que de febrero de 2023 a enero de este año la temperatura media fue 1.52 grados centígrados superior a la del periodo 1850-1900 y esto para los científicos es una advertencia.

Incluso, hay división entre la comunidad científica sobre si las temperaturas récord en la superficie terrestre y en los océanos son anomalías previstas en los patrones del calentamiento global o está presentándose una aceleración preocupante del colapso climático, señala The Guardian.

Llama la atención que hay científicos “perplejos y preocupados por la velocidad del cambio, porque los mares son el gran moderador del calor de la Tierra y absorben más de 90% del calentamiento antropogénico”, indica el diario británico.

El incremento de las temperaturas es resultado de la acumulación y aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera por la quema de combustibles fósiles, incendios forestales y otras actividades humanas.

Para documentar el pesimismo, hace unos cuantos días, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos informó que el año pasado los tres gases más potentes que atrapan el calor en la atmósfera aumentaron en niveles récord: dióxido de carbono, metano y óxido nitroso.

La humanidad está rompiendo el clima. El calor extremo seguirá sofocándonos.

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