Senado, un nuevo aire para la democracia
Morena en el Senado decidió, por mayoría, regresar a su dinámica inicial de la LXIV Legislatura: dialogar, escuchar, construir acuerdos con la oposición y no aplicar la aplanadora, como lo hizo entre febrero y abril de este año.
La LXIV Legislatura del Congreso de la Unión pasará a la historia, entre otras cosas, porque la aplanadora de Morena provocó el récord de 89 impugnaciones ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de las cuales 17 fueron acciones de inconstitucionalidad presentadas por las bancadas de oposición, como único camino para frenar las leyes y reformas nacidas de la cerrazón oficialista.
¡Imagínese la dimensión! Entre los años 2000 y 2018 sólo se presentaron ocho acciones de inconstitucionalidad por parte de la oposición en el Senado y la Cámara de Diputados. Dentro de ese periodo de 18 años, entre 2012 y 2018, cuando nacieron las reformas estructurales, sólo una ley provocó la acción de inconstitucionalidad: Seguridad Interior.
Los números muestran que en 18 años se registró la mitad de impugnaciones legislativas en contra de leyes y reformas que se registraron sólo en los tres últimos años.
Pero las señales mostradas desde el Senado de la República en las últimas dos semanas permiten pensar que Morena ha decidido retener su aplanadora para evitar que cada día se sumen las acciones de inconstitucionalidad al cúmulo de pendientes que tiene la SCJN, lo que implica, por fortuna para la democracia y la pluralidad política mexicanas, que las posiciones radicales en Morena deberán contenerse por un tiempo.
Las dos primeras semanas de vida de la LXV Legislatura provocaron un ánimo positivo para quienes están convencidos que el único camino posible en el Poder Legislativo es el diálogo, el acuerdo, el consenso. Ningún tipo de avasallamientos ni ningún intento de cambiar reglas o amañarlas para que impere un solo criterio genera resultados positivos en el quehacer legislativo.
Hace dos semanas todo indicaba que Morena en la Cámara de Diputados iba a torcer todas las leyes para lograr a la fuerza un poder político que no le dieron los ciudadanos, pero por fortuna el coordinador de los morenistas en San Lázaro, Ignacio Mier, reflexionó, o lo hicieron reflexionar, y acató las reglas de gobernabilidad en esa Cámara del Congreso de la Unión. Excelente señal.
Pero Morena en el Senado decidió, por mayoría, regresar a su dinámica inicial de la LXIV Legislatura: dialogar, escuchar, construir acuerdos con la oposición y no aplicar la aplanadora, como lo hizo entre febrero y abril de este año.
Aunque Mario Delgado, dirigente nacional de Morena y Olga Sánchez Cordero, hasta hace unos días secretaria de Gobernación y hoy presidenta del Senado, asumieron una posición radical de no permitir que la visión de la oposición se viera reflejada en la nueva Ley Federal de Revocación de Mandato, Ricardo Monreal Ávila, coordinador de los senadores de Morena, logró que esa ley no se convirtiera en otra acción de inconstitucionalidad y con el respaldo de la mayoría de sus compañeros de Morena, acordó un producto legislativo que hoy es una realidad, sin que nadie perdiera todo ni nadie ganara todo.
Esta semana, frente a las presiones, incluso enojo de algunos diputados federales de Morena, Ricardo Monreal logró nuevamente el respaldo de su bancada para evitar que la nueva Ley Federal de Juicio Político y Declaración de Procedencia nazca de un proceso apresurado y con el riesgo de ser impugnada en la Corte, por su evidente inconstitucionalidad.
El fin de semana pasado Monreal se reunió con el nuevo secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, en el necesario diálogo entre poderes y es evidente que López Hernández conjuga con la visión de Monreal para retener por el momento la aplanadora.
Y la lógica de Ricardo Monreal y de Adán Augusto López Hernández es correcta, porque no se trata de actuar en función de lealtades o rabietas políticas; ni de usar hordas de bots en redes sociales para sembrar odios. Se trata de apegarse al juramento que hicieron al asumir sus cargos: cumplir y hacer cumplir la Constitución.
