Luego no vengan llorando…
En la Cámara de Diputados vimos cómo surgió una especie de Todos Unidos Contra Movimiento Ciudadano, pues resulta que sacaron de la Comisión Permanente a MC, a pesar de tener ocho legisladores más que el PRD. Una actitud reprobable por parte de todos los grupos parlamentarios: Morena, PAN, PRI, Verde, PT y PRD.
En octubre pasado, durante una reunión en la que al menos 23 diputados federales del PRI le informaron a su coordinador, Rubén Moreira y a su compañero legislador y presidente del partido, Alejandro Moreno Cárdenas, que no apoyarán la reforma eléctrica propuesta por el gobierno federal, Morena Cárdenas les advirtió: luego no vengan llorando si los investiga la UIF.
Fue una reunión difícil, en la que fue claro que por más alquimia que quieran hacer los líderes priistas, no les alcanza para otorgar a Morena los 57 votos que le faltan en San Lázaro para aprobar la reforma eléctrica, porque en el PRI existen dos tipos de legisladores federales: los 31 que ganaron con el voto de los ciudadanos, a partir de marcar diferencias claras con Morena y que se deben a sus electores y los 40 legisladores que llegaron por voluntad del líder nacional del partido y a quien le deben lealtad.
Pero la reunión de octubre entre los priistas, que de acuerdo con los relatos de los propios legisladores, fue inédita por la tensión y los momentos de discusión tan intensa que hasta Rubén Moreira señaló a exsenadores, hoy diputados, los casos de moches por aprobar la reforma energética que promovió el presidente priista Enrique Peña Nieto, también refleja una dinámica que caracteriza hoy al Poder Legislativo: la agresividad, la descalificación, la diatriba.
Una dinámica de violencia verbal y visual, con letreros que muestran ofensas propias de barriada y no de un recinto parlamentario, que pintan a nuestros actuales legisladores federales como personas con poco talento para el diálogo y el entendimiento inteligente y maduro.
El miércoles, día del cierre de actividades del primer periodo de sesiones de la LXV Legislatura, el Senado fue escenario de uno de los momentos más tensos en la discusión de un tema.
La inconformidad de Germán Martínez, porque fue ignorado en la construcción de acuerdos para la integración de la Comisión Permanente, porque se resiste a aceptar que su Grupo Plural no es un grupo parlamentario y que no puede tener presencia en los espacios de representatividad constitucional que están diseñados para los grupos parlamentarios, lo llevó a lanzar dos fuertes ataques al morenista Ricardo Monreal.
Primero lo acusó de incumplir su palabra y de querer ser Presidente de la República, sin “tener la estatura de cumplir la palabra”. Después le dijo que el Grupo Plural no quiere que lo traten en el Senado, “como López Obrador lo trata a usted”.
Una agresión que Ricardo Monreal y su colega, Eduardo Ramírez Aguilar, respondieron. Eduardo Ramírez exhibió un estilo personal de Germán Martínez: “me recibiste con una mentada de madre”.
Y en la Cámara de Diputados vimos cómo surgió una especie de Todos Unidos Contra Movimiento Ciudadano, pues resulta que sacaron de la Comisión Permanente a MC, a pesar de tener ocho legisladores más que el PRD. Una actitud reprobable por parte de todos los grupos parlamentarios: Morena, PAN, PRI, Verde, PT y PRD.
¿Por qué esa actitud grosera, irracional, contraria a un comportamiento republicano? Porque acusan al coordinador de los diputados de MC, Jorge Álvarez Máynez de ser un legislador agresivo con todos, que no dialoga con nadie, que no tiende puentes y carece de la más mínima voluntad de acuerdo.
Y por la incapacidad de Álvarez Máynez para dialogar, todos se unieron para ¿castigarlo? ¿Y los ciudadanos que votaron por MC qué culpa tienen de los estilos del coordinador de los diputados de MC? ¿Qué autoridad tienen para anular la representación de esos ciudadanos en la Comisión Permanente?
La violencia tiene muchas aristas y retomo las palabras del líder priista: luego no vengan llorando cuando vean un deterioro de la vida legislativa de nuestro Congreso de la Unión tan grave que ya no puedan dar marcha atrás.
No olviden que su presencia en el Poder Legislativo es transitoria. No pueden deteriorar una institución tan importante para el país.
