La cerrazón y su ruta del fracaso
El hecho de que en la XXII Asamblea Nacional del PRI no se modifiquen los documentos básicos del partido acaba con la especulación de un posible acuerdo entre una parte del PRI y el gobierno federal para avalar la iniciativa presidencial
Hoy, a diferencia de lo que ocurría la semana pasada se ve mucho más claro que la reforma eléctrica se encamina a convertirse en el primer fracaso legislativo del oficialismo, si Morena aplica la misma dinámica de trabajo que usó en la aprobación del Paquete de Ingresos 2022: no escuchar alertas, no aceptar modificaciones y descalificar, en lugar de dialogar.
Al concluir la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2022, máximo el 15 de noviembre, la Cámara de Diputados entrará de lleno al análisis y discusión de la reforma constitucional en materia eléctrica y tendrá un mes para decidir, pues el periodo de sesiones cierra el 15 de diciembre.
El hecho de que en la XXII Asamblea Nacional del PRI no se modifiquen los documentos básicos del partido acaba con la especulación de un posible acuerdo entre una parte del PRI y el gobierno federal para avalar la iniciativa presidencial.
Ningún priista puede votar a favor de la reforma eléctrica en los términos oficialistas. La Declaración de Principios y el Plan de Acción obligan a los priistas a rechazar los intentos proteccionistas y anulatorios de la libre competencia en el sector energético. Si votan la reforma eléctrica en los términos originales serán expulsados del partido; así lo establecen sus reglas.
Algunos observadores consideran que la amenaza de expulsión no es ningún acicate. Los críticos del PRI aseguran que los traidores del partido tendrán lugar seguro en Morena.
Pero, ¿en verdad hay 57 priistas en la Cámara de Diputados dispuestos a violar sus documentos básicos, ser expulsados y pasarse a Morena? ¿Por qué no se van mejor de una vez a las filas morenistas sin pasar por todo ese proceso de ser considerados traidores?
Veo muy complicado ese escenario. No lo descarto, pero lo veo difícil.
Morena y sus aliados del Verde y del PT suman 277 votos en San Lázaro. Necesitan 334 votos para aprobar una reforma constitucional. Es decir, les faltan 57 votos y por lo ocurrido esta semana con el Paquete de Ingresos 2022 no los tendrán.
Desde la Secretaría de Hacienda, que es el gobierno federal, no hubo disposición a ceder en nada en materia de ingresos. Ni siquiera la propuesta priista de exentar de impuestos los cubrebocas les pareció digna de atención.
Entonces, ¿a cambio de qué el PRI tiene que darle los votos que necesitan para la reforma eléctrica? Ya le dejaron muy en claro que su dinámica de negociación legislativa es: tomo todo y no te dejo nada.
- La cerrazón oficialista llevó a afianzar la unidad legislativa de la alianza Va por México. Debatieron y votaron como un bloque sólido, homogéneo, sin perder la identidad de cada bancada, en función de los temas que consideran importantes para cada fuerza política.
La antesala del Paquete de Ingresos del próximo año permite observar hoy que la reforma eléctrica no podrá pasar y que la oposición trabajará por una cirugía mayor; si Morena no la acepta, pues no será una realidad.
¿Qué implica esa cirugía mayor? Pues no volver al proteccionismo, no cancelar las reglas de competencia comercial, no violentar los acuerdos comerciales, no desaparecer los órganos reguladores, no quitar a la CFE su perfil de empresa productiva del Estado y no cimentar el futuro eléctrico en la lógica contaminante del pasado; ir por energías limpias, renovables y más baratas.
En la dirigencia del PRI, que encabeza Alejandro Moreno Cárdenas, se habla de una necesidad de aprovechar la propuesta de reforma para plantear cambios que terminen con los abusos que sí se han registrado en el sector; sin embargo, no hay mucho respaldo por parte de al menos 57 diputados y senadores priistas, quienes no están seguros de que la propuesta de reforma oficial sea el camino más adecuado para abordar el tema, como lo han expresado en reuniones, lejos de la exposición mediática.
