El Primor electoral y anexas
En Tamaulipas, la desbandada priista se registró desde 2017 y los políticos estatales hablan de una inminente desbandada de panistas hacia Morena, que empezó Maki Ortiz. El problema será la decisión de quién será el abanderado.
Las aguas de la grilla se mueven en Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, donde habrá relevo de gobernador en 2022 y es un hecho que el Primor será el protagonista, ante la ineficacia de los líderes del PRI para retener a sus militantes, que ven en Morena la mejor opción de su futuro político.
Hasta el momento, Aguascalientes es la única de esas seis entidades donde Morena no tiene posibilidad alguna. En las elecciones de este año los habitantes de ese estado refrendaron sus preferencias por el PAN y, como segunda opción, a Morena, pero muy lejos; dos a uno del panismo sobre el morenismo.
El segundo lugar de Morena, sin embargo, muestra que el éxodo de priistas encuentra cabida en el morenismo.
Este año, en Durango, Morena sólo ganó cuatro de los 16 distritos en disputa y de ésos, tres son en Gómez Palacio, zona que hasta hace unos años era territorio completamente priista. Recordemos que la fragmentación del PRI en Durango comenzó en 2016, cuando los priistas eligieron a Leticia Herrera Ale como la presidenta municipal, pero al panista, con antecedentes priistas, José Rosas Aispuro, como gobernador.
El PRI no ha logrado reponerse y sus huestes estatales se han trasladado poco a poco a Morena. El Primor, que nació en 2017 en Durango, hoy le da posibilidades de competir al exemecista José Ramón Enríquez.
Hidalgo es un estado donde el PRI prácticamente ha entregado la plaza a Morena, porque el gobernador, Omar Fayad, decidió cooperar con el morenismo, como si se tratara de los tradicionales gobiernos priistas.
Algunos priistas en Hidalgo aseguran que en la competencia interna del candidato para la gubernatura, entre Nuvia Mayorga, Carolina Viggiano e Israel Félix Soto, la preferencia del gobernador está con Félix Soto.
El multipartidista y hoy morenista Francisco Xavier Berganza, Abraham Mendoza, la senadora María Merced González y la diputada local Lisset Marcelino están en la antesala de Morena, con la seguridad de que quien gane, será el gobernante del estado.
Hidalgo es uno de los cuatro bastiones históricos que le quedan al PRI y no hay duda alguna que las bases morenistas en el estado están cimentadas en los expriistas y próximos expriistas.
Algo similar ocurre en Oaxaca, donde los propios priistas aseguran que José Murat, exgobernador, y su hijo, el actual gobernador, Alejandro Murat, promueven más a la morenista Susana Harp que a un priista, porque no quieren que Salomón Jara sea el candidato de Morena, dado que el partido tiene todo para ganar el estado, con militantes que en la mañana usan el chaleco del PRI y por las tardes el chaleco de Morena.
Frente a ellos, el verdeecologista Raúl Bolaños está a la espera de que la polarización entre Susana Harp y Salomón Jara lleve a buscar a una tercera opción.
En Tamaulipas, la desbandada priista se registró desde 2017 y los políticos estatales hablan de una inminente desbandada de panistas hacia Morena, que empezó Maki Ortiz. El problema será la decisión de quién será el abanderado, porque si bien parece que los dados están cargados con el expriista Américo Villarreal, los otros competidores darán batalla.
Y en Quintana Roo, pues es evidente que los priistas se van en masa a Morena. El éxodo comenzó en 2017 y ahora se ha agudizado. Igual que en Tamaulipas, el tema será si Morena logra elegir una persona que mantenga la unidad, pues si bien Marybel Villegas está posicionada con posibilidades reales, hay morenistas que se llaman “puros” que no la quieren dejar pasar, por sus antecedentes en el PRI, PAN y PRD.
Más allá de alianzas coyunturales en el Congreso de la Unión, el Primor tiene rostro y la presencia de gobernadores del PRI y el PAN en el mitin por el tercer aniversario del gobierno federal de Morena anticipa que el panismo no es ajeno a la mansedumbre electoral.
