El PRI: la claridad de la ambigüedad

El Revolucionario Institucional nunca se negó a analizar una propuesta presidencial, pero en la gran mayoría de los casos le metió mano para que quedara en un diseño que satisficiera al Poder Legislativo, no únicamente al Ejecutivo

Cuando escuché a Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, asegurar que la posición de su partido frente a la propuesta de reforma constitucional de la industria eléctrica del gobierno federal es “muy clara”, recordé al maestro Salvador Dalí y su método paranoico-crítico: “tienes que crear confusión de forma sistemática, así se libera la creatividad”, decía.

Alejandro Moreno argumenta que el PRI no va a rechazar o aceptar la iniciativa presidencial, porque no se niega a discutir. No lo dice con claridad, pero es evidente que tiene algunos puntos que le interesan al partido, como la regulación de la explotación del litio, mencionada por Rubén Moreira, coordinador de los diputados priistas.

Cuando escuché a Moreno, recordé a Manlio Fabio Beltrones como coordinador de los senadores del PRI durante el gobierno de Felipe Calderón. Una bancada de la cual, por cierto, Alejandro Moreno formó parte, aunque su juventud lo distraía en temas muy alejados del quehacer legislativo, que estaba en manos de varios priistas de innegable expertise política y que a pesar de ser sólo 32, se colocaron como un verdadero contrapeso del Presidente de la República.

Cuando una iniciativa de Felipe Calderón llegaba al Senado, Manlio Fabio Beltrones siempre contestaba a los reporteros insistentes en conocer la posición priista, que había de analizarse con detalle, pero que anticipaba diferencias en algunos puntos. ¿Cirugía mayor?, preguntábamos los reporteros y Manlio Fabio Beltrones contestaba que sí: cirugía mayor.

Y lo mismo hacía Emilio Gamboa Patrón en la Cámara de Diputados. “No podemos acompañar la propuesta presidencial en sus términos, pero será el proceso legislativo, la voluntad de las fuerzas políticas, las que le den el contenido final que tendrá”, decía.

El PRI nunca se negó a analizar una propuesta presidencial, pero en la gran mayoría de los casos le metió mano para que quedara en un diseño que satisficiera al Poder Legislativo, no únicamente al Ejecutivo, lo que provocó varios reproches públicos de Felipe Calderón, que estaba en su derecho de pedir que sus iniciativas fueran aprobadas en sus términos.

Pero el PRI de Alejandro Moreno ha decidido que la mejor forma de comunicar es confundir con la ambigüedad. No se debe rechazar de entrada, dice. Y tiene razón, pero decir que contiene aspectos con los cuales el PRI no puede transitar no significa rechazar; significa que se le hará una cirugía a la propuesta presidencial. De eso trata el Poder Legislativo.

*

Y esa decisión de confundir, de no definir, ha provocado una ola de críticas tan fuertes a todo el partido, que el PRI ya es un traidor y un entreguista sin ni siquiera haber empezado el proceso de dictamen en la Cámara de Diputados, mucho menos se ha votado la reforma.

En medio de esa ambigüedad, Rubén Moreira ha dado algunas líneas de los irreductibles: compromiso contra el cambio climático, respeto a los acuerdos comerciales y nada de alza de precios, pero ha sido a cuentagotas y en decenas de entrevistas.

El PRI ha sido sometido a un desgaste público innecesario, a pesar de que varios de sus militantes, entre ellos dos expresidentas nacionales: Dulce María Sauri y Claudia Ruiz Massieu, ya aclararon por qué el PRI no puede respaldar la iniciativa presidencial.

¿A qué le apuesta Alejandro Moreno con este desgaste? ¿Qué gana o quién gana?, porque está claro que el partido no, que en este momento no está legitimado como oposición confiable.

Hoy el PRI vive un innegable distanciamiento entre algunos de sus liderazgos, aunque Moreno Cárdenas se niegue a verlos. Dice que no hay disidencia, y sí la hay. Una disidencia que encuentra en la ambigüedad, todavía más argumentos para forzar la salida del dirigente nacional y que desde hace semanas dialoga para construir una forma en que concluya el periodo de Moreno Cárdenas. ¿Lo lograrán?

Temas: