Ataque a la academia
Existe mucha evidencia periodística de que en las elecciones presidenciales del 2006, 2012 y 2018 las aulas, laboratorios, auditorios y cafeterías de las universidades fueron espacios por excelencia para promover el voto en favor del actual gobierno
Para nadie es un secreto que las instituciones de educación superior del país, pero sobre todo en las asentadas en la Ciudad de México, como la UNAM, la UAM, el IPN y la UPN, gestaron en sus entrañas al grupo de mujeres y hombres que conformaron el PRD y después alimentaron a Morena para llevar al partido a la Presidencia de la República.
Incluso varios de los actuales integrantes del gabinete federal y del gabinete capitalino fueron conocidos activistas dentro de esas instituciones educativas, como Claudia Sheinbaum, Martí Batres, Rosaura Ruiz, Ulises Lara, Jesús Ramírez, entre muchos otros, que integraron el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) y que durante casi dos décadas fue el grupo de activistas que más paró las actividades de la UNAM para frenar lo que ellos llamaron siempre la intención de privatizar la educación pública superior.
En 1999, el CEU llevó la vanguardia para cerrar la UNAM y sacar al rector Francisco Barnés de Castro, pero después fue desplazado por los llamados ultras y mega ultras del Consejo General de Huelga, que se cerraron a cualquier diálogo y mantuvieron cerrada la institución durante 10 meses, hasta que el rector Juan Ramón de la Fuente permitió el ingreso de la fuerza pública para recuperar la institución.
Existe mucha evidencia periodística de que en las elecciones presidenciales del 2006, 2012 y 2018 las aulas, laboratorios, auditorios y cafeterías de las universidades fueron espacios por excelencia para promover el voto en favor del actual gobierno. En el 2012, incluso surgió el movimiento de alumnos de diferentes universidades privadas en contra de Enrique Peña Nieto y en favor de Andrés Manuel López Obrador.
Pero también desde los laboratorios y centros de investigación, las mujeres y los hombres de ciencias exactas y ciencias sociales fueron férreos activistas por el actual gobierno federal.
Los científicos en México lucharon por la conquista de derechos para la comunidad científica y la exigencia constante de una apuesta nacional por la ciencia y la tecnología. Una comunidad combativa que arrinconó en varias ocasiones a los gobiernos del PRI y del PAN, sin necesidad de movilizaciones o huelgas. Simple y sencillamente con la fuerza de su peso en la sociedad mexicana.
Por eso llama mucho la atención que en los primeros tres años de gobierno de Morena, sumen varias acciones en contra de esa comunidad académica que, extrañamente, dejó de ser lo combativa que fue durante décadas y permitió que les quitaran los fideicomisos que ellos habían impulsado como grupo; que les quitaran los respaldos de becas de posgrado nacionales y en el extranjero, que como comunidad conquistaron frente a lo que se consideraba la cerrazón priista y panista.
Beneficios que usaron personajes públicos como Claudia Sheinbaum y Carlos Imaz, que estudiaron en el extranjero con becas de la UNAM-Conacyt.
Hoy, una de esas mujeres de ciencia que se benefició de las conquistas históricas del gremio académico, María Elena Álvarez-Bullya, directora general del Conacyt abrió una puerta penal en la Fiscalía General de la República que ha colocado a Morena en una dilema.
Su alta radical quiere ver en la cárcel a 31 mujeres y hombres de ciencia, a quienes acusa de “crimen organizado”, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y en dos ocasiones un juzgado, ya dejaron en claro que no existe delito alguno en que el Foro Consultivo Científico y Tecnológico se constituyera en asociación civil y recibiera el dinero que el Conacyt está obligado a entregarle por ley.
Hay otra ala de Morena, la moderada, que este jueves tuvo al senador Ricardo Monreal como rostro, que considera fundamental cerrar filas con la comunidad académica, porque sabe que abrir un frente en esa área tendrá más negativos que positivos para el gobierno federal.
¿Quién ganará?
