Acuerdos y gobernabilidad

Monreal decidió probarse a sí mismo y se convirtió en un disidente del PRI. Sus seguidores priistas en Zacatecas cerraron filas con él. Eran miles. Monreal aceptó ser el candidatodel PRD y con la maquinaria priista trasladada al perredismo ganó la gubernatura para el PRD de López Obrador

El arranque de este 2022 mostró la agudización de las diferencias de óptica que existen entre el Presidente de la República y el líder de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, en torno a Morena y las repercusiones de la decisión de adelantar la expectativa de la sucesión presidencial en la vida interna de ese partido político.

Cuando Ricardo Monreal conoció a Andrés Manuel López Obrador, entonces líder del PRD nacional, Monreal ya tenía una trayectoria política reconocida en el PRI, donde fue senador, diputado federal, dirigente estatal del partido, destacado integrante de la entonces poderosa Confederación Nacional Campesina (CNC) y aspiraba a ser el candidato del PRI al gobierno de Zacatecas.

Ricardo Monreal contaba con muchos seguidores en su natal Zacatecas. Era innegable el impacto positivo que tuvo en el estado su activismo político, que comenzó de la mano de Genaro Borrego Estrada y acompañado de su amigo Tomás Torres Mercado, fallecido hace unos años.

  • Monreal decidió probarse a sí mismo y se convirtió en un disidente del PRI. Sus seguidores priistas en Zacatecas cerraron filas con él. Eran miles. Monreal aceptó ser el candidato del PRD y con la maquinaria priista trasladada al perredismo ganó la gubernatura para el PRD de López Obrador.

Se trata de dos políticos que tienen su propia trayectoria. Monreal y López Obrador tuvieron una historia de mucha colaboración hasta que en junio pasado Ricardo Monreal fue acusado por los radicales de Morena de ser el responsable de la derrota de Morena en la mitad de alcaldías de la Ciudad de México.

Hoy vemos que sus diferencias de óptica son fundamentales. El Presidente de la República mantiene su línea del radicalismo; Monreal Ávila sostiene su línea de la moderación.

Y, justamente desde las filas de los llamados ultras de Morena en el Senado surgieron las voces de quienes ahora quieren destituir a Ricardo Monreal como coordinador de los senadores de Morena, porque desde su óptica, el legislador federal no responde al perfil de Morena, aunque sabemos que Morena es una amalgama de expresiones políticas que van de la derecha extrema a la izquierda extrema.

No se puede descartar que esas voces logren que en la última semana de este mes, cuando Morena realice su reunión previa al Segundo Periodo Ordinario de Sesiones del Senado, se ponga en la mesa la necesidad de suplir a Ricardo Monreal y la pregunta necesaria es ¿quién lo puede sustituir?

¿La o el coordinador saldrá de las filas de los ultras? Ahí no hay espacio para el diálogo ni la tolerancia. Ahí la dinámica legislativa es el mayoriteo y en el Senado no es tan sencillo usar la aplanadora, porque la oposición sí cuenta y tiene liderazgos que hacen valer su peso.

Dicen entre los ultras de Morena que cualquiera puede asumir el liderazgo. ¿Será? ¿Las y los que exigen destituciones de legisladores que no piensan como ellos quieren? ¿Los que acusan penalmente a los opositores? ¿Los que le dicen “farsante” a una senadora? ¿Los que se burlan de las minorías? ¿Los que no conocen la legislación interna del Congreso de la Unión e inventan procesos legislativos para consumar sus decisiones? ¿Esos pueden construir acuerdos para aprobar reformas como la eléctrica y la electoral?

En el Senado no se trata sólo de coordinar una bancada. Se trata de construir acuerdos y permitir la gobernabilidad. Ricardo Monreal ha sido un eficiente operador del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al grado de transformar rechazos absolutos en reformas que se aprobaron por unanimidad y que hoy forman parte de los reproches sociales a Ricardo Monreal.

¿Ya olvidamos la forma en que Rosario Piedra logró la presidencia de la CNDH?

El diferendo entre ambos va más allá de la vida interna de Morena y del veto o no a un aspirante presidencial. Implica la vida interna de una institución fundamental como el Senado.

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