Una de las heroínas de la izquierda mexicana ilustrada, la economista Mariana Mazzucato, publicó en agosto pasado el reporte “Transformación del Estado para el Plan México: un enfoque orientado por misiones para alcanzar la prosperidad compartida”. Su coautora es Lara Merling; ambas son académicas de la University College London.
Open Society Foundations financió la investigación. Mazzucato se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum el 22 de septiembre para conversar sobre el informe. El documento analiza los obstáculos estructurales al desarrollo mexicano y propone transformar las capacidades y la coordinación del Estado para traducir los objetivos del Plan México en resultados económicos y sociales.
Vale la pena glosar este estudio de una economista heterodoxa que cree en la innovación y el valor público. Mazzucato es reconocida por redefinir el papel del Estado en el capitalismo moderno. Se le concibe como una alternativa de izquierda que ofrece un proyecto alternativo al neoliberalismo. Lejos de ver al sector público como un ente meramente regulador o un corrector de fallas del mercado, está a favor de un Estado que actúe como motor dinámico, asumiendo riesgos financieros y liderando el progreso tecnológico.
En esta entrega resumo su diagnóstico sobre México.
La tesis central es que México ha construido una economía exportadora de gran escala, pero no ha logrado convertir ese éxito en aumentos equivalentes de productividad, innovación y bienestar territorial.
Las autoras sostienen que atraer inversión y aumentar exportaciones resulta insuficiente cuando no se desarrollan proveedores, conocimientos e instituciones nacionales capaces de difundir sus beneficios. El problema combina restricciones fiscales, desigualdad productiva y deficiencias de coordinación estatal.
El reporte identifica una contradicción entre los objetivos del Plan México del gobierno de Sheinbaum y la política presupuestaria. Mientras el Plan busca elevar la inversión por encima de 25% del PIB, la inversión pública descendió de 4.5% en 2014 a 3.1% en 2024 y a 2.2% en 2025. El documento señala una caída real de 28.4% de la inversión física durante 2025. Al proteger compromisos sociales, pensiones y servicio de la deuda, la consolidación fiscal termina recortando precisamente la infraestructura necesaria para ampliar la capacidad productiva.
Por su parte, la estructura empresarial está polarizada. Las microempresas constituyen 95.4% de los establecimientos y generan 41.4% del empleo, pero solamente 16% del valor agregado. Las grandes empresas representan 0.2% de los establecimientos y producen 54.3% del valor agregado. Entre ambos extremos existe una franja relativamente reducida de empresas capaces de crecer, innovar y convertirse en proveedoras especializadas.
Esta heterogeneidad explica parte de la informalidad. Muchas unidades económicas carecen de productividad e ingresos suficientes para asumir los costos de formalizarse.
El sistema financiero dispone de recursos, pero los canaliza insuficientemente hacia la transformación productiva. El reporte contrasta utilidades bancarias de 304 mil millones de pesos en 2025 con el escaso financiamiento de inversión empresarial.
Existen recursos públicos: la banca de desarrollo tiene activos superiores a 3.2 billones de pesos. Sin embargo, estas instituciones públicas operan con mandatos fragmentados y parte importante de su crédito pasa por intermediarios comerciales.
Las exportaciones manufactureras más que se triplicaron entre 2000 y 2024, mientras la productividad laboral permaneció estancada y terminó por debajo de su nivel inicial. Las autoras atribuyen esta divergencia a una integración que utiliza numerosos componentes, equipos y tecnologías importados sin desarrollar capacidades nacionales equivalentes de ingeniería, investigación y diseño.
La innovación constituye otro cuello de botella. El gasto en investigación y desarrollo cayó de 0.41% del PIB en 2015 a 0.26% en 2022. El reporte reconoce recortes reales a ciencia entre 2019 y 2024, y la desaparición de alrededor de 65 fideicomisos científicos en 2020.
Las oportunidades se concentran donde ya existen infraestructura, trabajadores especializados y redes empresariales. Las brechas digitales, la inseguridad, corrupción y debilidad del Estado de derecho dificultan la inversión en los territorios rezagados.
El diagnóstico desemboca en una insuficiencia institucional: agua, energía, salud y producción necesitan decisiones coordinadas, pero los presupuestos y responsabilidades funcionan por dependencias separadas.
Mañana: las propuestas de Mazzucato para tener un mayor desarrollo económico en México.
X: @leozuckermann
