Alguien se está haciendo muy rico aprovechando información privilegiada del gobierno de Trump en Estados Unidos para invertir en diversos mercados financieros.
La operación es relativamente sencilla. Horas, incluso minutos, antes de que el presidente haga una declaración pública, ya sea en redes sociales o medios tradicionales, operadores adquieren posiciones financieras que cambiarán de precio por el anuncio que hará Trump.
Nick Marsh, de la BBC, ayer hizo un recuento de cinco de los ejemplos más significativos de estos casos.
A continuación presento uno de ellos:
Nueve días después del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, a las 18:29 horas del Meridiano de Greenwich, aumentan las operaciones de venta de petróleo, que en ese momento estaba en un precio muy alto. A las 19:16 Trump declara a CBS News que el conflicto está “prácticamente terminado”. Un minuto después, el precio del crudo se desploma 25 por ciento. Los operadores que vendieron las posiciones petroleras antes del anuncio ganan millones de dólares gracias a la fluctuación inmediata en los precios a consecuencia de la nueva información.
El uso de información privilegiada (insider trading) es una práctica ilegal en la mayoría de los mercados financieros y conlleva sanciones penales y económicas.
No se vale que alguien obtenga una ventaja injusta en el mercado usando datos que no son públicos para todos los demás.
En el ejemplo que mencioné arriba, es evidente que alguien se enteró de que Trump diría que la guerra terminaría pronto y aprovechó esta información para vender petróleo caro que luego se abarataría.
Se trata del típico caso de lo que en Estados Unidos se conoce como teoría de apropiación indebida. Alguien (un periodista o funcionario, por ejemplo) le filtra información confidencial a una persona que la utiliza para comprar o vender posiciones financieras que se verán alteradas cuando dicha información salga a la luz pública.
La apropiación indebida de información es difícil de probar.
El caso que definió la doctrina legal moderna de este delito en Estados Unidos es United States v. O’Hagan. O’Hagan era un abogado cuya firma representaba a una empresa que planeaba comprar otra. Teniendo esa información, compró acciones de la compañía que sería adquirida ganando millones cuando se anunció la compra. La Suprema Corte consideró culpable a O’Hagan por haberse apropiado indebidamente de esa información violando la confianza de su firma y cliente; sin embargo, eximió a la empresa comprada del delito.
En el caso de Trump y el petróleo, la pregunta es: ¿quién sabía lo que le diría el presidente a CBS News, se apropió de esa información antes que fuera pública, vendió crudo a precio alto y consiguió una utilidad extraordinaria en cuestión de minutos?
¿Quién filtró la noticia y quién la usó?
Bajo la doctrina legal de Estados Unidos, ambos podrían ser culpables.
Dependiendo los pormenores del caso, se determina la penalidad en el vecino del norte. Los jueces consideran el monto de la ganancia (entre más dinero, mayor castigo), la intencionalidad (qué tan deliberado y/o sofisticado), la red de involucrados y la cooperación de los indiciados con las autoridades. El castigo puede ser de hasta veinte años de cárcel, multas multimillonarias y la devolución de hasta el triple de las ganancias obtenidas.
Conociendo a Trump, un hombre obsesionado con el dinero, uno se pregunta hasta dónde está él directamente involucrado en estos casos.
A continuación presento otro de los que reportó ayer Marsh.
El 2 de abril de 2025, el presidente anunció una serie de aranceles generalizados sobre productos procedentes de prácticamente todos los países del mundo. Casi todas las bolsas de valores se desplomaron. Una semana después, a las 13:00 horas de Nueva York, operadores comienzan a realizar grandes apuestas acerca de que la bolsa subirá. El número de contratos negociados se disparó a más de diez mil por minuto, justo después de esa hora, cuando antes la cifra se contaba por cientos. 18 minutos después, Trump anuncia una “pausa” de 90 días en los aranceles para todos los países, excepto China. Un minuto después, las bolsas comienzan a subir. El índice S&P500 se incrementa 9.5%, una de sus mayores ganancias diarias desde la Segunda Guerra Mundial.
Según Marsh, “algunos operadores apostaron más de dos millones de dólares a que la bolsa subiría ese día, a pesar de que había acumulado siete días consecutivos de pérdidas. El enorme repunte podría haberles generado una ganancia de casi 20 millones de dólares”.
Utilicé el término “corrupción” para titular este artículo. Y es que estos casos denotan un “deterioro de valores, usos o costumbres” en Estados Unidos, así como una posible práctica donde el gobierno utilizó indebida e ilícitamente sus funciones en provecho de algunos especuladores financieros.
X: @leozuckermann
