¿Una BBC mexicana?

El inicio de un nuevo gobierno es una oportunidad para impulsar nuestro propio modelo de medios de comunicación públicos

El tema de los medios públicos ha resurgido durante la administración del presidente López Obrador.

La primera vez que el tema saltó a la agenda pública ya en la era de la 4T fue durante la discusión de las reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública federal, cuando la mayoría de Morena en el Congreso propuso que la Secretaría de Gobernación proveyera servicios de radiodifusión pública, o sea, establecer clara y llanamente, por ley, el control político de los medios públicos.

Esto generó una ola de críticas que hizo a los mismos legisladores morenistas desistir de la idea, e incluso, escuchamos decir al Presidente y a la secretaria de Gobernación que, al contrario de lo que parecía, su verdadera intención era la de fortalecer a los medios públicos y la de crear una especie de RTVE (Radiotelevisión Española) o una BBC (British Broadcasting Corporation) mexicana, lo cual, por supuesto, generó gran optimismo entre quienes creemos en la necesidad y utilidad de los medios públicos.

Sin embargo, la ilusión duró poco porque en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 se aprobó una reducción de recursos para dichos medios, por lo que, lejos de avanzar en su consolidación, se han visto obligados a despedir personal, y a recortar en todo tipo de gastos.

Hace apenas unas semanas fuimos testigos de la crisis por la que atraviesa el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), cuya dirección anunció que, de no conseguir recursos adicionales, a partir de julio, la programación se limitaría a música sin locutores.

En la Comisión de Radio y Televisión de la Cámara de Diputados (CRTV) hemos iniciado una reflexión sobre el modelo de medios públicos en México.

Creemos que, aun con todas las opciones de radiodifusión comercial que hoy existen, el papel de los medios públicos sigue siendo insustituible para generar contenidos que eduquen, informen y entretengan, para cumplir así con su misión de preservar la memoria histórica, promover nuestra cultura, reforzar la unidad nacional y fortalecer la democracia, pero, para ello, necesitan un diseño institucional inteligente, que los articule de manera eficaz y los dote de auténtica independencia, y recursos para desarrollarse.

Tres diputadas integrantes de la CRTV viajamos con recursos propios a Alemania y al Reino Unido para conocer de primera mano el funcionamiento de sus medios públicos.

En Londres visitamos la BBC, el Channel 4 y Ofcom, el órgano regulador, y en Berlín visitamos la Deutsche Welle, la ARD y la RBB. Además, en abril pasado, visité la Radiotelevisión Española.

Los comunes denominadores de todos estos medios son: una total independencia de los gobiernos en turno, una altísima calidad en sus contenidos, el respeto a la pluralidad y a la diversidad como principio, estrictas reglas de supervisión y de rendición de cuentas, mecanismos de participación ciudadana, y un cuantioso presupuesto.

Cabe mencionar que varios de estos medios son financiados directamente por una cuota que se cobra directamente a cada casa, lo cual genera que la audiencia se sienta realmente dueña de la BBC o de la ARD y les sea impuesto un mayor nivel de exigencia.

El inicio de un nuevo gobierno que ha prometido, además, ser un cambio de régimen, sin duda es una oportunidad para impulsar nuestro propio modelo de medios públicos, más que una BBC, quizás una Radio y Televisión Mexicana (RTVMex), a nuestra medida, pero de alta calidad y que se convierta en una alternativa real para la audiencia.

Desde la CRTV iniciaremos pronto una discusión pública sobre el tema.

Estamos listos.

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