Más que una coalición electoral
La alianza Va por México logró reconstruirse y acordar la forma en la que trabajarán para enfrentar unidos las elecciones en Coahuila y en el Estado de México de este año, y las elecciones de 2024, incluyendo la presidencial.Los puntos clave de la coalición ...

Laura Rojas
Agora
La alianza Va por México logró reconstruirse y acordar la forma en la que trabajarán para enfrentar unidos las elecciones en Coahuila y en el Estado de México de este año, y las elecciones de 2024, incluyendo la presidencial.
Los puntos clave de la coalición electoral acordados entre el PAN, el PRI y el PRD es que ésta vaya vinculada a una alianza legislativa que opere de forma inmediata a partir de una agenda común, tanto para la actual como para las próximas legislaturas.
La agenda que impulsarán está basada en tres ejes fundamentales: el fortalecimiento de la democracia, el federalismo y la separación de poderes, y durante lo que resta de la actual legislatura, su acción seguirá siendo de contención, como ya lo vimos en las votaciones de las reformas eléctrica, la de la Guardia Nacional y la electoral que fueron propuestas por el Presidente de la República. Asegurar la congruencia entre las plataformas electorales de la coalición y su expresión en los gobiernos y el Poder Legislativo es fundamental para su credibilidad y viabilidad a futuro.
En cuanto a la coalición electoral, los partidos acordaron ir juntos este año en Coahuila y el Estado de México, estados en los que el PRI será el responsable de definir las candidaturas conforme a sus reglas, pero asegurando la participación de todos los interesados, lo mismo que al PAN le corresponderá hacer para las elecciones de la Ciudad de México y la presidencial. La alianza se replicará en las elecciones a gobernadores, alcaldes, congresos locales y Congreso federal en 2024 para intentar frenar el avance de Morena en los estados y ciudades, así como para ampliar el número de diputados y senadores opositores a la actual mayoría.
La alianza PAN–PRI–PRD que era inimaginable hace apenas pocos años ha resultado un ejercicio benéfico para el desarrollo democrático en nuestro país. Para empezar, han sido los pioneros en la confección de gobiernos de coalición a nivel local, lo cual servirá como experiencia para un eventual gobierno de coalición a nivel federal, y han ampliado la capacidad de diálogo y de construcción de agendas con temas de trascendencia nacional más allá de las diferencias particulares, lo cual podría ser la semilla de la definición de políticas de largo plazo que requieren más de un sexenio para desarrollarse, por ejemplo, en materia educativa, de salud, energética, medioambiental o de seguridad.
El Presidente de la República y su partido se han encargado de partir a la sociedad en dos: los que están con él y los que están en contra de él, polarización que se encargará de sostener para consolidar su voto de cara a las próximas elecciones, y sin duda, Va Por México tiene el potencial de capitalizar el voto de las y las ciudadanos que no se identifican con el Presidente: quienes creen que el actual gobierno es autoritario y no están de acuerdo con el desmantelamiento de las instituciones democráticas; quienes se dan cuenta de la falta de resultados en salud y seguridad o de la regresión que significa la actual política energética, y quienes no comparten la idea de que la iniciativa privada es el peor enemigo del pueblo.
Sin embargo, la coalición PAN–PRI–PRD tiene el reto de pasar de ser la receptora del voto por descarte, a genuinos representantes de un enorme sector de la población que aún siente a las y los políticos de estos partidos como lejanos y privilegiados, que vincula a sus colores con el abuso y la corrupción, y con el conservadurismo, que niega o voltea para el otro lado cuando de los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTQ+ se trata.
Va Por México es entonces una gran oportunidad en materia electoral, pero está llamada a ser más que eso, está llamada a ser un movimiento en el que la ciudadanía reencuentre una vía de expresión y de motivación para participar y para volver a creer que un mejor país sí es posible.
*Politóloga e internacionalista.
Expresidenta de la Cámara
de Diputados