Llamados a misa
Ignorar cada atrocidad de la que nos enteramos es una forma de protección de la mente para no vivir angustiados permanentemente.

Laura Rojas
Agora
Cada vez son más voces las que llaman a revisar la estrategia de seguridad del país.
Los millones de mexicanas y mexicanos que desde hace años sufren miedo y violencia merecen que el tema sea abordado con toda seriedad por todos los actores que tienen alguna responsabilidad.
Asesinatos, balaceras, colgados, levantados, desaparecidos, secuestros, robos, extorsiones, trata de personas, tráfico de migrantes, narcotráfico, feminicidios, son palabras que hemos tenido que incorporar a nuestro lenguaje cotidiano porque son la realidad que vivimos. De tanto, a veces parece que perdemos la capacidad de asombro, y es que ignorar cada atrocidad de la que nos enteramos es una forma de protección de la mente para no vivir angustiados permanentemente.
Sin embargo, la noticia del asesinato de los padres jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, en la sierra de Chihuahua, el pasado 20 de junio, volvió a cimbrarnos. A esta tragedia se le sumaron, pocos días después, el asesinato del periodista Antonio de la Cruz en la puerta de su casa, en Tamaulipas, y el de su hija, Cynthia Cruz; la muerte de casi treinta mexicanos de los cincuenta migrantes que fueron encontrados en un tráiler en Texas; y el plagio de tres policías en Jalisco. Estos son sólo los crímenes que llegan a los titulares de los medios de comunicación, restando los miles de víctimas cuyos nombres nunca sabremos.
Tras el asesinato de los sacerdotes católicos, el mismo papa Francisco escribió en redes sociales: “Expreso mi dolor y consternación por el asesinato en México, anteayer, de dos religiosos, mis hermanos jesuitas, y un laico. ¡Cuántos asesinatos en México! La violencia no resuelve los problemas, sino que sólo aumenta los sufrimientos innecesarios”.
Luego, la Conferencia del Episcopado Mexicano expresó en un comunicado: “El crimen se ha extendido por todas partes... y ha hecho de nuestro país uno de los lugares más inseguros y violentos del mundo... ¡Ya basta!... Ante la gravedad de los hechos, hacemos un llamado al gobierno federal y a los distintos niveles de autoridades, en consonancia con el pronunciamiento que se ha realizado desde el Senado de la República: es tiempo de revisar las estrategias de seguridad que están fracasando”.
Con casi 122 mil asesinatos en lo que va de la actual administración federal, organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales y, por supuesto, los partidos de oposición, han hecho reiterados cuestionamientos a la autodenominada política de abrazos, no balazos. La verdad es que, más allá de posiciones políticas, la evidencia es tal, que, como dijo ayer el senador Ricardo Monreal en un video publicado en sus redes sociales, para recuperar la paz y la tranquilidad se requiere coordinación y unidad para, todos juntos, combatir la impunidad y la corrupción, revisar los mecanismos de procuración de justicia, renovar el Poder Judicial y contar con mejores fiscales.
Asimismo, como presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, anunció que esta semana iniciará el análisis y la revisión de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública por parte de senadores y senadoras de todos los grupos parlamentarios. Que el Poder Legislativo cumpla con una de sus funciones más importantes como revisor de las acciones del Poder Ejecutivo, pero más importante aún, como representante de las y los ciudadanos, es de reconocerse, y de cara a la discusión de la eventual iniciativa presidencial de incorporar a la Guardia Nacional a las Fuerzas Armadas, será por demás interesante.
Ya se han perdido miles de vidas, pero si las peticiones de revisión de la política de seguridad no son tomadas como llamadas a misa, se podrán salvar muchas más.
*Politóloga e internacionalista.
Expresidenta de la Cámara de Diputados