El día de hoy, la alianza Va por México anunciará el método para seleccionar a quien se convertirá en su candidato o candidata presidencial. Lo que se expuso el sábado pasado a los militantes del PAN, del PRI y del PRD es que se trata de un proceso conformado por varios mecanismos y etapas que buscan promover la participación de la ciudadanía en el proceso, incrementar el nivel de conocimiento de los aspirantes y elegir a la persona más competitiva.
En primer lugar, se emitirá una invitación abierta para que participe cualquier interesado, ya sea militante de alguno de los partidos de la alianza o de la sociedad civil, quien deberá reunir, al menos, 150 mil firmas de respaldo. Quienes logren cumplir con ese primer requisito podrán participar en un primer foro para exponer sus ideas y visiones de cara al proceso electoral del 2024.
Este ejercicio será el preámbulo de la realización de tres encuestas nacionales: una levantada en tierra, una digital y una telefónica. Los tres aspirantes mejor posicionados pasarán a una siguiente etapa en la que se presentarán en foros regionales por todo el país. La última etapa consistirá en la realización de una encuesta que tendrá un valor del 50% y que se complementará con una votación que valdrá el otro 50 por ciento. Podrán votar los que hayan apoyado a alguno de los aspirantes con su firma, además de quienes se registren para ello, con excepción de los militantes y simpatizantes de Morena, el PVEM y el PT.
Va por México ha hecho un esfuerzo significativo para definir un proceso en el que, al mismo tiempo que se permite la participación de todos los ciudadanos que legítimamente quieran involucrarse en la elección de la mejor persona que pueda representar a la oposición en la contienda electoral del año que entra, se pondera, a través de una encuesta, el nivel de conocimiento, de aceptación y las potencialidades de crecimiento.
Sin embargo, el proceso no estará exento ni de críticas ni de riesgos. Si bien 150 mil firmas es mucho menos que la cifra inicial de 1 millón que se pensaba, aún sigue siendo un número muy grande que implicará para los aspirantes que no cuenten con una estructura que pueda ayudarles a recolectarlas, un enorme esfuerzo en tiempo y en dinero, con los que probablemente no cuenten. Esto representa una barrera, de entrada, que podría desincentivar y descalificar a potenciales candidatos que podrían crecer y ser muy competitivos. El reto es elegir a quien pueda conseguir más votos para la alianza, con independencia de sus posibilidades actuales de cumplir con ese requisito.
Además, la recolección de firmas implicará la inversión de un considerable monto de recursos que tendrán que ser justificados y fiscalizados de alguna manera y, dados los ejercicios previos de esta naturaleza en los que hubo irregularidades, se deberá tener extremo cuidado en que las firmas sean obtenidas de manera legal y legítima.
Dado el público y notorio desprestigio de la mayoría de las casas encuestadoras que constantemente erran en sus pronósticos, otro elemento a cuidar será la elección de las empresas encuestadoras y la metodología de las cuatro encuestas que se realizarán en el proceso.
El último riesgo es una baja participación ciudadana en la votación que, junto con la encuesta final, habrá de determinar al o la abanderada de la oposición. Los partidos y aspirantes deberán hacer un enorme esfuerzo de difusión y promoción, primero, del registro y, después, de la votación, para que un número importante de ciudadanos acuda a votar. Un alto desinterés ciudadano en el proceso sería una muy mala nota para la alianza.
Va por México tiene en su método una oportunidad para posicionar a sus aspirantes y elegir al mejor, pero será fundamental que prevenga que algo se salga de control y termine jugando en su contra.
*Politóloga e internacionalista. Expresidenta de la Cámara de Diputados
