Colombia, un nuevo gobierno de izquierda en la región

Ayer, Colombia, el tercer país más grande de nuestro continente, eligió a un nuevo presidente. Gustavo Petro, economista, exintegrante de la desmovilizada guerrilla del M19, exsenador y exalcalde de Bogotá, será el primer presidente de izquierda electo en la historia ...

Ayer, Colombia, el tercer país más grande de nuestro continente, eligió a un nuevo presidente. Gustavo Petro, economista, exintegrante de la desmovilizada guerrilla del M-19, exsenador y exalcalde de Bogotá, será el primer presidente de izquierda electo en la historia de ese país hermano y, con su elección, en el mapa político de la región el bloque de gobiernos de izquierda y centro izquierda se fortalece, sumando doce contra ocho de derecha y centroderecha. 

 La polarización parece ser el signo de los nuevos tiempos políticos en muchos países, y Colombia no fue la excepción, ya que la diferencia entre quienes prefirieron el cambio a la continuidad fue de apenas poco más del 3 por ciento. Así, el nuevo gobierno no consiguió una mayoría legislativa para hacer avanzar su agenda por fuerza propia, por lo que tendrá que dialogar y negociar con la oposición en el Congreso. Este contrapeso debería suponer un alivio a los temores de quienes desconfían frente a las promesas de cambiar el estado actual de las cosas, particularmente en lo que se refiere a la participación del sector privado en la economía. 

Otros compromisos de la fórmula de Gustavo Petro y Francia Márquez —la primera mujer afrocolombiana, activista y madre soltera, en ocupar el cargo de vicepresidenta— son: continuar en la ruta de pacificación del país a través del cumplimiento del Acuerdo de Paz firmado en 2016, haciendo énfasis en materializar una reforma rural para democratizar la tierra; garantizar una educación superior pública gratuita y una erradicación total del analfabetismo; crear una red de médicos a domicilio; establecer un ingreso mínimo vital para personas mayores sin pensión y madres jefas de familia; crear un sistema nacional de cuidados para los adultos mayores y las niñas y niños en la primera infancia; unificar el sistema de pensiones con una participación mayoritaria del Estado; reconocer a las y los trabajadores de la economía informal; promover el autoconsumo; otorgar créditos a los pequeños y medianos emprendedores; llevar a cabo la transición energética, dejando los combustibles fósiles; impulsar el modelo de economía circular; cumplir con los objetivos de la lucha en contra del cambio climático; poner fin a la extracción y a la explotación de yacimientos no convencionales, detener los proyectos piloto de fracking y negar nuevas licencias para la exploración de hidrocarburos; acabar con el enfoque prohibicionista en la lucha contra las drogas, bajo un nuevo paradigma en el que no se criminalice a los campesinos; desmilitarizar las instituciones de seguridad, privilegiando la participación de civiles; combatir la corrupción con la creación de nuevas instituciones y el apoyo de organismos internacionales; crear un Ministerio de Igualdad en pro de la igualdad entre los géneros, los derechos de la comunidad LGBTIQ+ y en contra de la discriminación étnica y racial; revisar los tratados de libre comercio, la política de derechos de propiedad intelectual y las condiciones hacia la inversión extranjera en Colombia para proteger la producción nacional y aumentar la competitividad; y retomar las relaciones diplomáticas y consulares con Venezuela. 

Como todo nuevo gobierno de cambio, el de Petro y Márquez tendrá el reto de cumplir con las enormes expectativas de la gente en un entorno interno caracterizado —como en el resto la región— por rezagos estructurales históricos en materia de desigualdad y pobreza, y un entorno internacional que ha generado elevadas tasas de inflación, más los ya muy conocidos desafíos globales del cambio climático y la aún pendiente recuperación económica después de la pandemia. Además, hay quienes hoy se preguntan si, ante el aumento de liderazgos autócratas en el mundo, se podrá contar con Gustavo Petro como un gobernante comprometido con la democracia. Por lo pronto, éxito en la gestión y lo mejor para las y los colombianos. 

*Politóloga e internacionalista. 

Expresidenta de la Cámara de Diputados 

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