Riesgos en 2018 (I)
El Reporte Global de Riesgos identifica aquellos que impactan a sistemas complejos, como el medio ambiente, el ciberespacio y la geopolítica

Laura Rojas
Agora
Año tras año, el Foro Económico Mundial identifica y analiza los riesgos que durante el año que inicia enfrentará el mundo. Después de una década de crisis económica, podemos decir que la recuperación está en marcha; sin embargo, retos sistémicos en un entorno de incertidumbre, inestabilidad y fragilidad deben ser afrontados urgentemente.
De acuerdo con el Reporte Global de Riesgos 2018 (GRP por sus siglas en inglés), durante siglos la humanidad ha sido capaz de comprender y dar respuesta a lo que podría llamarse “riesgos convencionales” que podían ser aislados y atendidos con enfoques tradicionales, pero cuando se trata de lidiar con riesgos complejos en sistemas interconectados, fundamentales para nuestro mundo, como las organizaciones, la economía, las sociedades y el medio ambiente, somos mucho menos competentes. Muchos de esos sistemas están bajo presión: El apresurado ritmo de los cambios que vivimos está poniendo a prueba la capacidad de adaptación de las instituciones, las comunidades y los individuos. Y cuando el riesgo cae en cascada sobre un sistema complejo, el peligro no es el de un daño paulatino, sino el de colapso. Así, los riesgos que el GRP identifica impactan a sistemas complejos como el medio ambiente, el ciberespacio, la geopolítica y el sistema multilateral.
Los riesgos ambientales han ganado relevancia año con año. 2017 se caracterizó por huracanes de alto impacto, temperaturas extremas —cada vez más que el año anterior—, y el primer incremento en partículas de CO2 en cuatro años. La tendencia para 2018 es la misma. A pesar de los compromisos que la comunidad internacional ha asumido, el daño cada vez es más evidente y, en varios casos, irreversible. Especies se extinguen de manera alarmante, los sistemas de agricultura están bajo presión y la contaminación del aire y de los océanos representa una amenaza para la salud. Para colmo, la tendencia aislacionista de varios países complica afrontar de manera eficaz el calentamiento global y la degradación del medio ambiente, fenómenos cuya complejidad y dimensiones requieren indispensablemente una respuesta colectiva.
Los riesgos a la ciberseguridad también están creciendo, tanto en número como en su potencial de causar daño. Los ataques a las empresas casi se han duplicado en cinco años y eventos que antes se consideraban extraordinarios son cada vez más comunes. El impacto financiero de las violaciones a la ciberseguridad se ha incrementado: En 2017, algunos de los más grandes costos fueron producto del secuestro de información —alrededor del 64% de correos electrónicos maliciosos estuvo relacionado con este tipo de ataques—. Ejemplos son el ataque WannaCry, que afectó 300 mil computadoras en 150 países, y el ataque NotPetya, que generó perdidas por 300 millones de dólares a las empresas afectadas. Otra tendencia son los ciberataques a áreas estratégicas, como la insfraestructura o la industria, lo que incrementa el temor de daños estructurales que puedan hacer que dejen de funcionar metrópolis o países.
Por otro lado, el mundo se encuentra en un momento de inestabilidad geopolítica, debido a que el multilateralismo basado en reglas, en general asumidas por todos, se ha desgastado, lo cual ha producido nuevos riesgos e incertidumbre, como el incremento de las tensiones militares, alteraciones económicas y comerciales y vínculos frágiles e inestables entre el cambio de las condiciones globales y las condiciones políticas nacionales, lo cual genera que ante los desafíos globales, como el cambio climático o la migración, las respuestas nacionales sean contrarias a la cooperación, debido a presiones internas. Asimismo, además del incremento de los ejércitos tradicionales, están las fuentes cibernéticas de poder duro y suave, un comercio reconfigurado y cambios en las dinámicas de alianzas entre países. Enfrentar los potenciales riesgos en todos estos campos requiere de talento y anticipación tanto de actores estatales como no estatales.
Con este escenario de fondo, el GRP presenta diez riesgos de crisis potenciales que explicaré en la siguiente entrega de esta columna.