De Santiago Nieto o el neoautoritarismo
Las redes sociales explotaron tras conocerse el cese de Santiago Nieto Castillo como fiscal especializado para la Atención de Delitos Electorales Fepade. Dos días después de haber hecho público que recibió presiones por parte de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, por ...

Laura Rojas
Agora
Las redes sociales explotaron tras conocerse el cese de Santiago Nieto Castillo como fiscal especializado para la Atención de Delitos Electorales (Fepade). Dos días después de haber hecho público que recibió presiones por parte de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, por la investigación a fin de esclarecer si una parte de los sobornos por unos 10 millones de dolares que supuestamente recibió de la empresa brasileña Odebrecht fueron destinados a financiar la campaña del ahora presidente Enrique Peña Nieto, la PGR, de quien depende la Fepade, anunció la remoción de Nieto, argumentando violaciones al Código de Conducta de la institución.
Líderes de partidos de oposición, intelectuales, periodistas, activistas, juristas y empresarios se sumaron a la indignación y condena por un hecho que, ante la pobrísima argumentación de la PGR, parece ser la típica reacción de un gobierno que una y otra vez ha demostrado su incapacidad de reaccionar con apego a derecho y un mínimo de sentido de oportunidad política a los señalamientos de corrupción.
La Fepade es una de las instituciones mexicanas de las que se puede hablar bien. Tanto por la reforma que la dotó de mejores atribuciones como por el perfil de su titular; la Fepade pasó de ser un elefante blanco a una oficina que ha generado resultados concretos al abrir investigaciones y generar consignaciones contra gobernadores y funcionarios de todos los partidos, como los exgobernadores priistas Javier y César Duarte, la exdiputada de Morena, Eva Cadena, y los gobiernos de Puebla y Morelos del PAN y PRD, respectivamente.
Ya varios juristas han dicho que el hecho de que Nieto revelara que recibió una carta por parte de Lozoya pidiéndole una exculpación pública no puede ser violatorio del código de ética, porque dicha carta no es parte sustantiva de la investigación, por lo que es un error jurídico sustentar el cese en ese hecho, pero el error político es mucho peor, porque si lo que querían era quitarle presión a la investigación Obredecht - Lozoya, la han hecho mucho más visible, y si alguien aún tenía dudas sobre si hubo dinero de esta empresa en la pasada campaña presidencial del PRI, ahora, la percepción será que así fue.
Esta es la primera vez que se cesa a un titular de la Fepade, pero no es la primera vez que se remueve a un funcionario de la PGR por hacer su trabajo. Después de que el entonces visitador general de la PGR, César Chávez, determinara responsabilidades al extitular de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón, en relación con el caso Ayotzinapa, le fue pedida su renuncia. No en vano Gustavo de Hoyos, presidente de Coparmex, escribió en Twitter: “La remoción de @SNietoCastillo como titular de la @FEPADE_Mex es signo de intolerancia y del neoautoritarismo que está surgiendo en México”. Por su parte, organizaciones de la sociedad civil agrupadas principalmente en el movimiento #FiscalíaQueSirva dijeron: “Expresamos nuestra preocupación ante la vulneración de las capacidades institucionales y principios democráticos”.
Ante estos hechos, el Senado de la República tiene la facultad de objetar la remoción de Santiago Nieto y restituirlo en el cargo. Las y los senadores de Acción Nacional promoveremos que así suceda e impulsaremos con mucha más razón las reformas constitucional y legal que no sólo eliminen el llamado pase automático del procurador en turno a fiscal general, sino también la facultad de remoción de éste; tanto del fiscal para delitos electorales como del fiscal anticorrupción.
Entendamos que la única forma de avanzar en el combate a la corrupción, como lo vemos en otros países, es generando verdaderas condiciones de independencia e imparcialidad de fiscales y jueces.