Guardianes de Oz
Por Salvador FrancoEstoy muy contento por lo que encontré en la pantalla cuando se apagaron las luces y comenzó Guardianes de Oz: una historia redonda, personajes bien delineados y entrañables, animación con una calidad sorprendente para una industria como la ...
Por Salvador Franco
Estoy muy contento por lo que encontré en la pantalla cuando se apagaron las luces y comenzó Guardianes de Oz: una historia redonda, personajes bien delineados y entrañables, animación con una calidad sorprendente para una industria como la mexicana y un ritmo narrativo ágil, desenfadado y, sobre todo, entretenido.
La cinta, producida por Ánima Estudios (Don Gato y su pandilla) es un spin off (derivado) de la película El mago de Oz (1939), que recupera a algunos de sus personajes (el león, que ya no es cobarde; el hombre de hojalata, que ya tiene su corazón, y al espantapájaros con su cerebro), y los lleva a un nuevo reino plagado de nuevos, divertidos y entrañables personajes.
El protagonista se llama Ozzy y es un mono volador, hijo del legendario guerrero Goliat que, lamentablemente, se parece muy poco a su padre: es inseguro, temeroso y posee unas diminutas alas que no ha aprendido a usar para poder volar, por lo que se tiene que valer de un globo de helio para elevarse por los cielos.
El destino pone en manos de este pequeño personaje la espada mágica de la malévola (pero muy sexy) Eveline, quien a base de puras artimañas ha logrado desterrar a los guardianes y controlar el reino. Huyendo de los que antes eran sus compañeros, Ozzy conoce a Gaby, una brujita que busca la manera de descongelar a su madrina, con quien emprende una travesía para, primero salvar sus vidas, y después regresar la paz y la armonía
Algunos podrían decir que Guardianes de Oz está muy lejos de producciones de Disney-Pixar (Big Hero 6), DreamWorks (Shrek) o Illumination Entertainment (Mi villano favorito), pero yo no estaría tan seguro. La película, siguiendo las fórmulas de esos estudios, se convierte en un relato sólido, entretenido, original y, sobre todo, emocionante, lo que le permite conectar con el público. Todo ello sin importar que Ánima trabaja, estoy seguro, con una décima o vigésima parte del presupuesto que tienen los estudios de Hollywood. Pero la falta de dinero no es un pretexto para el equipo comandado por el productor Fernando de Fuentes. Más bien es un aliciente y una especie de desafío que, en esta ocasión, superaron, como los personajes de su cinta, con valor y osadía.
Hay dos cosas que me gustaría destacar: la precisa dirección de Alberto Mar, quien sólo se ve limitado en las secuencias de acción, y la intervención de Jorge Gutiérrez, director de El libro de la vida, que aportó la idea original para la película y el diseño de los personajes junto con su esposa Sandra. La película quizá sólo queda a deber en la música, que no remarca los momentos más emocionantes, y el diseño sonoro, que resulta pobre en comparación con la calidad que tienen los demás apartados. Si tiene hijos pequeños debería llevarlos al mundo de Oz.
DIRECTOR:
- Alberto Mar.
GÉNERO:
- Animación.
