Chappie
Por Lucero Calderón El director sudafricano Neill Blomkamp ha seducido a la audiencia gracias a la manera en la que ha abordado la ciencia ficción a través de proyectos como Sector 9 o Elysium, este último filmado en nuestro país, exactamente en el Bordo de ...
Por Lucero Calderón
El director sudafricano Neill Blomkamp ha seducido a la audiencia gracias a la manera en la que ha abordado la ciencia ficción a través de proyectos como Sector 9 o Elysium, este último filmado en nuestro país, exactamente en el Bordo de Xochiaca, en 2011, teniendo dentro de su elenco a Matt Damon y al mexicano Diego Luna. Tras hacerse de un nombre en la industria y adquirir el respaldo de distintas personas, el realizador llega a la cartelera de nuestro país con Chappie, cinta que centra su atención en un robot que, luego de ser dañado durante un combate, es reprogramado por su creador y dotado de emociones y conciencia.
La premisa de la película suena atractiva si se toma en cuenta que el director, apegándose a la libertad de la ciencia ficción, se da la libertad de dotarle a una vil computadora el poder de discernir y sentir. Desde los primeros minutos en los que aparece Chappie, el público genera una conexión especial con este personaje, cuya voz y movimientos —capturados por el famoso Motion Capture, que consiste en registrar ciertos gestos o movimientos de un actor a través de unos sensores para después traducirlos en modelos digitales— corrieron a cargo del actor sudafricano Sharlto Copley.
La empatía se da justo cuando este personaje es secuestrado por unos gánsteres sudafricanos, interpretados por Yo-Landi Visser y Ninja, integrantes de la banda de hip hop sudafricana, Die Antwoord. Al actuar como un niño pequeño debido a la reprogramación, el espectador tiene deseo de proteger a este robot con orejas picudas y se ríe ante la manera en que aprende y se desenvuelve frente a sus secuestradores, a quienes ve como sus padres. No obstante, conforme avanza y aparece el malo de la historia, interpretado por el actor Hugh Jackman, la trama empieza a ser floja y de pronto parece que ésta se le sale de las manos al director.
El día en que se llevó a cabo la función de prensa, muchos colegas me externaron el mismo sentir y se dijeron confundidos ante la historia. Necesitaban tiempo para procesar lo que acababan de ver. Yo tuve la sensación de que este filme, debido a algunos absurdos que se plantean ya en la recta final de la película, puede convertirse, con el paso del tiempo, como ese tipo de cintas de culto que en su momento fueron definidas como “extrañas” y que hoy en día son valoradas por las distintas generaciones y audiencias.
Es innegable que la película plantea cuestiones o temas de interés científico (ya abordadas en otras cintas), como, por ejemplo, si es posible que las máquinas hechas por el ser humano puedan sentir y discernir, o si es posible que un robot pueda tener conciencia y, si es así, dónde es que ésta radica. Son temas que nos pueden provocar distintas reacciones mentales, nos pueden estimular la mente y llevar a un mundo de posibilidades, sin embargo, hay ciertas cosas que no cuajan al final de la historia y que nos hacen sentir que algo faltó o algo falló.
El diseño de producción es sumamente bueno y cabe señalar que existen algunas referencias visuales a cintas como Distrito 9, Star Wars y Robocop. Como dato curioso cabe señalar que la música de este filme fue creada por Die Antwoord.
Dirige:
- Neil Blomkamp.
Actúan:
- Hugh Jackman.
- Sharlto Copley.
- Sigourney Weaver.
