El arte de descalificar

Resulta de lo más común frivolizar expresiones y descalificar a las personas. Estamos acostumbrados al lugar común de decir que alguien que padece depresión está “triste”, calificamos como “bipolar” a un individuo que tuvo un estallido de cólera; tipificamos ...

Kimberly Armengol

Kimberly Armengol

Rompe-cabezas

Resulta de lo más común frivolizar expresiones y descalificar a las personas. Estamos acostumbrados al lugar común de decir que alguien que padece depresión está “triste”, calificamos como “bipolar” a un individuo que tuvo un estallido de cólera; tipificamos como “obsesivo” a cualquier persona y vamos replicando las etiquetas e ignorancia generación tras generación.

¿Tenemos la menor idea de lo que padece una persona con depresión? No es tristeza, es una incapacidad que inmoviliza la vida, vacío, pérdida de interés, irritabilidad, cansancio, problemas de sueño, el estado de ánimo y permea en todos los aspectos de la vida cotidiana. Cada año hay 800 mil personas que se suicidan por este padecimiento.

¿Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)? Con la mayor de las ligerezas le ponemos la etiqueta de obsesiva a una persona con ideas “cuadradas” y no es así. Quienes padecen TOC necesitan tener un control minucioso de todos los aspectos de su vida, están torturados con pensamientos repetitivos que no pueden controlar y la frustración es parte de su cotidianidad.

Consideramos que la “ansiedad” es un momento con nerviosismo exacerbado cuando los pacientes diagnosticados con este padecimiento viven con sensaciones de pánico, preocupación excesiva, inquietud y trastornos de sueño.

Ayer se conmemoró a nivel mundial el Día de la Salud Mental con la intencionalidad de generar conciencia sobre estos padecimientos. Se calcula que, a nivel global, 450 millones de individuos padecen algún trastorno relacionado con la salud mental (300 millones con depresión, 60 millones con bipolaridad, 47.5 millones con demencia y 21 millones con esquizofrenia).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el año 2030 los trastornos mentales serán la primera causa de incapacidad a nivel mundial y la primera causa de morbilidad.

Mientras tanto, son miles de personas que consideran –en su ignorancia– que los pacientes (principalmente sus familiares o amigos) con algún padecimiento mental pueden “curarse” con voluntad, deseos de salir adelante, ánimo y buenos deseos, quitándoles la posibilidad de ser tratados con medicación.

No nos atrevamos a decirle a una persona con depresión, esquizofrenia, ansiedad, TOC o bipolaridad que le “eche ganas”’, que trate de mejorar. Es un padecimiento de la química cerebral y debe ser atendido por profesionales y con medicación. No hagamos oídos sordos a estos gritos de ayuda, varios de estos padecimientos mentales conducen al suicido.

Suponer que la depresión se arregla con voluntad es como imaginar que una infección puede sanar frotándose una lechuga y no con antibióticos. Pensamientos medievales.

POST SCRIPTUM

Para sorpresa de muchos, una de las más importantes democracias de América Latina, Brasil, vive momentos convulsivos y polarizados frente a la segunda vuelta electoral que se realizará el día 28.

Frente a la inseguridad que se vive en Brasil, una amplia mayoría de la población cree que Jair Bolsonaro puede ser la opción de cambio. Un candidato de ultraderecha que se impuso por más de 18 millones de votos de ventaja sobre el candidato de izquierda.

¿Algunas de sus particularidades? Racista, homófobo, misógino y defensor de la pena de muerte y la tortura. Por ejemplo, una vez dijo que una congresista era tan fea que no merecía la pena violarla; declaró que los residentes afrodescendientes de una región no sirven ni para procrear; afirmó que preferiría a un hijo muerto que a uno homosexual y que no podría amarlo en esa condición.

Ahí tenemos al Donald Trump brasileño. ¿En que nos estamos convirtiendo que estos candidatos representan los ideales de sus ciudadanos?

Twitter: @kimarmengol

Temas: