La transformación pasa por el IMSS para llegar a Centroamérica
Si se entiende la lección, habría que enmendar errores cometidos en los primeros meses y ceñir las acciones de la Cuarta Transformación a una priorización lógica de objetivos nacionales
“Lamento la decisión, pero afortunadamente hay muy buenos servidores públicos en el equipo y vamos a sustituirlo”, dijo el señor Presidente sin darle mayor importancia a la renuncia de Germán Martínez a la dirección general del IMSS. Como si se tratara de sustituir un simple empleado. Para probar su punto, de inmediato nombró a Zoé Robledo, subsecretario de Gobernación, como nuevo director.
Pero la dirección del IMSS no es un órgano más dentro de los cientos que componen el gobierno. Desde su fundación en 1943, el IMSS ha sido pieza fundamental e insustituible para el desarrollo nacional. Asegurar servicios médicos y medicinas a la población es tan importante como el abasto oportuno y a buen precio de alimentos. Una vez cubiertas estas dos necesidades primarias, sigue el proveer educación, oportunidades de empleo y consolidar las infraestructuras físicas y jurídicas del país.
Atender las carencias nacionales, muchas agravadas por descuidos y negligencias pasadas, es la tarea que se impuso López Obrador. Lo que hasta ahora le ha faltado es orden. Fue benéfico el rudo despertar al desmadejado programa que la valentía de Germán Martínez provocó esta semana con su renuncia al IMSS. Si se entiende la lección, habría que enmendar errores cometidos en los primeros meses y ceñir las acciones de la Cuarta Transformación a una priorización lógica de objetivos nacionales.
En cuanto al IMSS, cada una de las luces que saltan en su tablero trae un vademécum para depurar la red de intereses tripartitas en que convergen presiones externas. La institución está quebrada.
Su situación se agrava por minutos por el persistente drenaje a su patrimonio para alimentar proyectos colosales, además de profundamente cuestionados, completamente ajenos al instituto. Ni los sindicales ni los empresariales que cotizan han salido a defender sus millonarias aportaciones. La centralización de las adquisiciones, recién instituida por la Cuarta Transformación, añadirá todavía más retrasos y confusión al drama de los que sufren hasta en los corredores de las clínicas las carencias y abandonos resultantes de los recortes crecientes de la neo-ortodoxia presupuestal oficial.
Es una feliz casualidad que la crisis del IMSS, noticia de primeras planas, coincidiera con la presentación en estos días del programa económico y político de la CEPAL proponiendo un eje Estados Unidos-México-Centroamérica para el rescate de la región. Cada uno de los capítulos del programa de Alicia Bárcena es una pieza pulida por la experiencia y razonado en un equilibrio económico y político.
El Plan para el Desarrollo Integral Estados Unidos-México-Honduras-El Salvador-Guatemala abarca los temas de migración, economía y comercio, programas sociales y desarrollo sostenible. Es respuesta a la larga serie de problemas que ahora se aumentan exponencialmente en las incontenibles migraciones que encontraron en México su ruta más directa al norte. El Plan asigna inversiones iniciales norteamericanas de 10 mil 600 millones de dólares a distribuirse en México y Centroamérica. Con ello, Estados Unidos espera que México le sirva de guardián en su frontera sur.
El emblema del instituto enseña que la solidaridad parte de la familia y que un sólido sistema de seguridad social es básico para que ampliemos nuestros esfuerzos para responder, dentro o fuera del gran programa de la CEPAL, la vasta problemática que las demografías latinoamericana, africana y asiática desde ahora nos está presentando.
Las perspectivas del proyecto CEPAL dependen de multitudinarias inversiones y, suponen programas nacionales económicamente efectivos con un profundo sentido de respeto humano. En cuanto a México, la inmensa tarea que nos corresponde para atender las necesidades de cientos de miles de individuos no pueden replicar los fracasos que exhibe el IMSS actual. Sin un sistema integral de atención social no será posible responder a los retos que nuestra responsabilidad internacional nos enfrenta.
La magnitud del reto define la de su respuesta. Tenemos necesidad de más individuos capaces de presentar su verdad con claridad y valor ante quien tenga la responsabilidad de escucharla. La debilidad o blandura o el colocar el interés personal o del negocio ha obliterado el avance de América Latina y de México. Es por esto que la Cuarta Transformación está a prueba.
