Qué belleza…
Ayer pasamos todo el día en la bienal de arte contemporáneo, cada país representado por uno o más artistas
Me desplazo por esos senderos del tiempo, pasado ya inexistente, cenizas en el aire de un volcán que ha lanzado su última bocanada. Y el futuro, ¿qué puede decirse de ese instante que siempre se me antoja anticipado? El futuro es como ese hilo de un tendedero, donde ponemos a secar nuestras expectativas y nuestras ilusiones.
Nuevamente estoy sentada en un avión, me asomo por la ventana y la ciudad se reduce al tamaño de una maqueta, me gusta, es más sencillo poner todo en perspectiva. Sobrevuelo un sitio que parece de cuento.
Éste ha sido un viaje de risas y besos en ferias de noche, de Tarot leído personalmente por Alejandro Jodorowsky, de tomarnos la foto frente a majestuosas catedrales, de subir a la cima de iconos arquitectónicos, de recorrer un parque gigante para llegar a un hermosísimo palacio de cristal, de despegues y aterrizajes, de playa y copas de vino en esas plazas llenas de palomas por la noche, de visitar grandes obras clásicas en museos y el último grito de la moda del arte en una bienal, un recorrido gastronómico de crepas, caracoles y paté, todo tipo de jamones, langostinos y bogavantes, de pizzas, quesos, de helados, pastas y más vino para acompañar deliciosas pláticas de sobremesa.
Ayer pasamos todo el día en la bienal de arte contemporáneo, cada país representado por uno o más artistas. Talento equivale a idea, el arte de hoy es filosofía. Mi favorita: la propuesta creada por Lee Minguei, una reconocida artista de Taiwán que se ha adentrado en la noción de lo que es un regalo. En esta ocasión presenta un performance que titula Cuando la belleza nos visita. El espacio es sencillamente hermoso, luz, sombra, sonido del agua, plantas y una silla de madera… Paz. Ella elige a una persona y le pide que se siente en ese espacio, caminando muy lentamente se aleja y de la misma manera regresaba con minúsculos pasos, sosteniendo una carta sobre una bandeja para entregársela.
Al hacerlo se acerca a su oído y le pide que no abra este sobre hasta que tenga un nuevo encuentro con lo bello y que, si al leerlo, sonríe, haga lo mismo con otra persona. Compartir es una acto que expande cuando viene desde el corazón. En esas cartas están escritas historias sobre belleza que ella había ido recolectando por ahí. El concepto de belleza es tan amplio como el del amor y de la magia. La artista sabe que lo que es bello es exponencial y, por lo tanto, se asegura de que la dimensión de esta instalación trascienda más allá de este momento. No abras la carta hasta tu próximo encuentro con lo bello. Yo soy curiosa y apenas estoy en el intento de cultivar ese talento que es la paciencia. Ella camina con pasos tan lentos que me hace pensar en lo hermoso que es tomarse el tiempo para encontrar. La virtud es también sinónimo de la belleza. El arte es el reflejo de una sociedad y me alegra encontrarme nuevas propuestas en dirección a esa búsqueda propositiva para que éste sea un mundo donde se encuentre en cualquier parte la belleza.
