Recientemente, la Facultad de Derecho de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), celebró su aniversario número 75. Es, sin duda, una de las instituciones académicas más influyentes en la vida pública y, ante todo, en la vida jurídica de nuestro país.
La Facultad, como se le conoce, ha sido semillero de generaciones de abogados que han incidido de manera relevante en el ámbito jurídico de nuestro país, tanto en la iniciativa privada como en el sector público. Ha visto egresar generaciones completas de grandes juristas que han formado parte de la transformación legal de la nación. Es reconocida, además, por las y los grandes maestros que han formado estirpes completas y han aportado conocimiento profundo sobre el Derecho. Sólo por mencionar algunos —y ofreciendo de antemano una disculpa por la omisión de muchos otros— podemos encontrar a jurisconsultos de la talla de Eduardo García Máynez, Roberto Mantilla Molina, Raúl Cervantes Ahumada, Ignacio Burgoa Orihuela, Gabino Fraga Magaña, Rafael Rojina Villegas, Héctor Fix-Zamudio, María del Refugio González, Leticia Bonifaz Alfonzo, Sergio García Ramírez, Raúl Carrancá y Rivas y Jorge Carpizo MacGregor.
La ministra en retiro, Margarita Luna Ramos, en un artículo publicado en julio de 2023, va más allá de la historia de la propia Facultad de Derecho y se adentra en la historia “como parte de la institución educativa más antigua de América del Norte”, en referencia a la Real y Pontificia Universidad de México, fundada en 1551. Continúa la ministra Luna Ramos señalando que fue en octubre de 1833 cuando la Escuela de Leyes quedó ubicada en el Colegio de San Ildefonso.
Posteriormente, se dio la conformación de la entonces Escuela Nacional de Jurisprudencia, que inició sus actividades en 1867, en el contexto de la llamada Restauración de la República, encabezada por Benito Juárez García. A partir de este momento, para muchos inicia la enseñanza formal del derecho en su etapa moderna, teniendo como sede el Antiguo Palacio de la Inquisición, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde hoy se encuentra el Museo de la Medicina Mexicana.
En 1951, por decisión del Consejo Universitario, se determinó elevar el rango de la entidad para conformarla en Facultad, situación que implicaba impartir estudios de posgrado e impulsar la investigación jurídica. Cabe mencionar que la construcción de Ciudad Universitaria, en el sur del entonces Distrito Federal, se llevó a cabo de marzo de 1949 a mayo de 1952, según la información disponible, y fue hasta 1954 cuando la Facultad se instaló de manera definitiva en el lugar donde actualmente se ubica.
Ahora bien, con relación a la reputación académica que la Facultad tiene a nivel mundial, los resultados son contundentes: ocupa el lugar general número 38, según la empresa calificadora de educación superior QS World University Ranking 2026; es la mejor facultad o escuela de derecho mexicana reconocida y la segunda a nivel iberoamericano, compartiendo posición con la Pontificia Universidad Católica de Chile y ubicándose sólo cuatro escaños por debajo de la Universidad de Buenos Aires. Es importante mencionar que, en 2022, llegó a ocupar el honroso lugar 29 y la posición número 1 a nivel iberoamericano.
La Facultad de Derecho es generadora de ideas, de conciencias y de realidad; es un crisol que día a día impulsa la producción intelectual y representa una muestra clara de la conformación social de nuestro país. Quien no ha tenido oportunidad de vivirla o, al menos, de conocerla, queda invitado a experimentarla: simplemente es magnífica.
En nuestra Área común y en otro orden de ideas:
Primer acto: una bola de nieve desciende a gran velocidad y arrolla a un alegre paseante.
Segundo acto: una bola de nieve desciende nuevamente a gran velocidad y vuelve a arrollar al mismo alegre paseante.
Tercer acto: otra bola de nieve desciende con la misma fuerza y vuelve a arrollar al mismo alegre paseante (ahora ligeramente más despeinado). ¿Cómo se llamó la obra?… El hada madrina.
