Ha pasado un mes desde que terminó la Copa Mundial y el mercado de jugadores no ha parado de estar en movimiento. Clubes de todo el planeta han buscado reforzar en la medida de sus posibilidades sus respectivos planteles de cara a una nueva temporada.
Por obvias razones, lo sucedido en el Mundial propició que ciertos jugadores mejoraran su cotización y generaran con sus buenas actuaciones en el torneo disputado en Norteamérica el interés de varias instituciones, principalmente las del viejo continente, que no quieren dejar escapar la oportunidad de sumar a sus planteles a quienes tuvieron un buen rendimiento en el evento.
La más que aceptable actuación que tuvo la Selección Mexicana en el importante torneo propició que crecieran las esperanzas de ver a algunos de los seleccionados jugando a partir del verano en Europa; tal y como sucedió en otras ocasiones tras las participaciones del Tri los Mundiales trajo como resultado la salida de algunos seleccionados a clubes del otro lado del Atlántico. En mi caso existía la duda acerca de si eso sucedería, y no lo digo por pensar que no hay talento para jugar en Europa, lo digo porque el futbol mexicano está muy inflado; los clubes suelen poner precios demasiado elevados y fuera del real valor de mercado que tienen los jugadores de mayor relevancia de la Liga MX; sin olvidar los altos salarios que perciben, y que generan poco interés de dejar nuestro país en la búsqueda del crecimiento profesional y personal. Entre la burbuja creada por las instituciones de nuestro balompié y la comodidad en la que viven sus futbolistas suele complicar el tenerlos jugando en campeonatos europeos.
Nuestro futbol no se ha ganado el prestigio internacional que otros países tienen, como sucede con Argentina o Brasil; y en el caso de otras naciones sudamericanas, o incluso de EU, que sí se ubican en la realidad y no pretenden pedir algo que seguramente nadie pagará. A esto hay que agregar las ganas de los jugadores por trascender, entendiendo que en Europa es en donde con más probabilidad podrán alcanzar su máximo potencial y así convertirse en estrellas mundiales. Mientras que los mexicanos suelen optar por no salir si van a tener que sacrificar dinero en el proceso y, si ya están allá, terminan regresando pronto si algún club de la Liga MX llama ofreciendo lo que en un equipo europeo difícilmente van a percibir. Ése es uno de los principales motivos por los que México no trasciende a nivel internacional.
Por ello, el mercado ha estado lento para los nuestros. Con el paso de las semanas casi nada ha sucedido, ya que las exigencias económicas de las instituciones de la Liga MX son muy elevadas, y con poca disposición a ceder. Lo que están logrando con su codicia y con su desinterés en adaptar el precio de los jugadores nacionales al valor real que tienen en el mercado exterior es detener el crecimiento profesional de sus propios futbolistas, de su liga y. de paso. de la Selección Nacional.
