Por Fadlala Akabani*
Este 2026 se han llevado a cabo en América Latina elecciones presidenciales en Costa Rica, Perú y Colombia, en los tres procesos e igual que con las elecciones presidenciales del 2025 –en Ecuador, Bolivia, Chile y Honduras– observamos un patrón claro: la injerencia de Washington y Tel-Aviv en favor de los candidatos de derecha en campaña, y luego la subordinación de los presidentes electos hacia sus benefactores anglosionistas.
Atractiva por sus grandes territorios, vasta riqueza en tierras raras y minerales críticos para el siglo XXI, así como en hidrocarburos, nuestra región enfrenta la perpetua ambición de EU por controlar la política y con ello el acceso a dichos recursos; además, la novel injerencia del Estado genocida de Israel. El Escudo de las Américas y los Acuerdos de Isaac son las acciones más visibles de las agendas estadunidenses e israelíes en la región.
Del primero ya hicimos el análisis en Escudo de las Américas, sometimiento ignominioso (https://www.excelsior.com.mx/opinion/columnista-invitado-nacional/escudo-americas-sometimiento-ignominioso). Los Acuerdos de Isaac son, eufemísticamente, una iniciativa diplomático-económica de Javier Milei con objeto de acrecentar la cooperación estratégica entre los países de América Latina e Israel. En realidad, busca incrementar la compra de armamento israelí, la privatización del agua, tal cual sucede en Argentina con la firma pública israelí Mekorot; comprometer el traslado de embajadas a Jerusalén y legislar en favor de la liberalización y especulación de grandes cantidades de tierra. Hay además, un deliberado esfuerzo del ejército genocida israelí por lavarse la cara con la tragedia en Colombia con el beneplácito del nuevo gobierno de De la Espriella.
Un interés compartido EU-Israel es ubicar centros de datos para IA en AL, que si bien traen inversión, comprometen el potencial de generación de energía eléctrica y suministro de agua por su alta demanda, llevando el valor agregado fuera del país, como lo ha advertido la presidenta Claudia Sheinbaum. Interés conjunto, hay capital israelí en las empresas tecnológicas del Silicon Valley e inversión de empresas como Nvidia, Intel y Microsoft en startups israelíes; al igual que en el rubro militar, la colaboración es estrecha y el flujo de capitales bidireccional.
En fusión, adquisición y puesta en operación en bolsa el mercado tecnológico israelí se disparó 340% de 2024 a 2025, un crecimiento nominal de 13 mil 400 a 58 mil 800 millones de dólares liderado por Google al adquirir Wiz. En defensa, las exportaciones de armamento israelí a EU crecieron 92.3%, pasando de mil 300 a 2 mil 500 millones de dólares de 2024 a 2025; desde el 7 de octubre de 2023, EU ha comprometido más de 20 mil millones de dólares en ayuda militar a Israel. La mancuerna tecnológico-militar es el núcleo más duro del anglosionismo.
Bajo este contexto, Brasil está por decidir si continuar en el camino de la soberanía con Lula da Silva, que rechaza el genocidio de Israel en Palestina, o acrecentar el número de países latinoamericanos sometidos al desprecio saqueador de Trump y Netanyahu con su empleado Flavio Bolsonaro.
Pemex y Petrobras han firmado un memorándum de entendimiento este año que comporta un acuerdo de cooperación técnico-estratégica y que implica una vía soberana para el aprovechamiento de la riqueza hidrocarburífera. No seamos ingenuos, de triunfar el bolsonarismo, quedaría cancelado de facto; por ello a México y a toda América Latina conviene detener el avance del anglosionismo en octubre de este 2026.
*Analista
