Lo más importante

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

El Mundial más grande de todos los tiempos ha comenzado. Múltiples partidos en Estados Unidos, Canadá y México se han disputado desde el jueves pasado, cuando el Estadio Ciudad de México hizo historia al recibir su tercer partido inaugural; ahí, la Selección Nacional y Sudáfrica iniciaron un evento que, como escribí la semana anterior, ha sido muy criticado y que no había generado a nivel global las expectativas que usualmente produce.

Aunque de momento las cosas van cambiando, porque, a pesar del manejo dictatorial que la FIFA le da al futbol, la popularidad de ese deporte supera cualquier obstáculo que el máximo organismo rector pueda poner con sus decisiones que, en lugar de acercarlo a la gente, lo pueden alejar.

Es cierto que el que los aficionados decidan hacer lo necesario para asistir a los partidos del evento que se realiza en Norteamérica le termina dando a Gianni Infantino y compañía lo que desean (principalmente ganancias millonarias), pero el deporte más popular del mundo también les da a los fanáticos lo que buscan: emociones y goles de sus jugadores preferidos.

El sistema está podrido, con el control con mano de hierro que la FIFA ejerce y que no pretende soltar. La codicia de sus dirigentes, encabezados por el polémico suizo (que se ha convertido en una figura aún más polarizante que sus antecesores, Joao Havelange y Joseph Blatter), los ha llevado a manejar el futbol de forma que ha dejado de ser el deporte del pueblo y se está convirtiendo en el de las élites, los influencers y los patrocinadores, llevando al público común y corriente a realizar esfuerzos increíbles para poder asistir a un partido del Mundial.

Por fortuna, el juego está por encima de las decisiones de unos cuantos personajes que han demostrado que lo deportivo les importa poco y que su interés primordial es llenarse los bolsillos de dólares. Ya rodando el balón van tomando el protagonismo aquellas personas que lo deben tener: los futbolistas y los directores técnicos. Eso lleva a que lo importante sean los partidos y el evento en sí, y no los intereses económicos que, desafortunadamente, tiene en su control el futbol.

Así también entra en juego la pasión de los aficionados que han podido disfrutar de los primeros encuentros del torneo y que han visto a las selecciones que ya han entrado en acción dejando todo en la cancha, en la búsqueda de la gloria deportiva. Hasta ahora, hay poco que criticar en cuanto a lo ocurrido en los terrenos de juego, ahí hemos visto muy buenos partidos, muchos goles, algunas sorpresas (como el histórico empate de Cabo Verde a España), además de algunas actuaciones individuales y colectivas de llamar la atención.

Quedando mucho futbol por disputar, el arranque del Mundial ha sido alentador. Si la tendencia continúa, a pesar de todas las interrogantes y de que sigo pensando que un torneo con 48 equipos es una exageración y le quita importancia tanto a las eliminatorias como a la fase de grupos, podríamos tener un gran evento en lo deportivo, y que los fanáticos alrededor del mundo disfruten, pues, al final del día, eso es lo más importante.