Rápido y Furioso

El expresidente Felipe Calderón, sintiéndose aludido,negó tener conocimientode los programas conjuntosque consintieron con el vecino país.

                A la memoria de Alfredo Leal Cortés.

 

Como si fuera una serie de Netflix, el tema del contrabando de armas ilegales a nuestro país sigue siendo de película por lo grotesco. El canciller Marcelo Ebrard envió una nota diplomática al gobierno de Donald Trump para que, en el marco de la cooperación, informe de la venta y “rastreo" a los cárteles de la droga, pues resulta que allá sí reconocen los operativos que han instrumentado funcionarios de ambos países.

Fue Roberta Jacobson, exembajadora en México, quien sugirió las irregularidades de Genaro García al frente de la Secretaría de Seguridad. El expresidente Felipe Calderón, sintiéndose aludido, negó tener conocimiento de los programas conjuntos que consintieron con el vecino país. Rápido y Furioso fue un programa del Departamento de Justicia (DOJ), mediante la Agencia de Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) del año 2009-2011, mediante el que introdujeron al país más de dos mil armas, que entregaron a los narcos por conducto de traficantes de Arizona, que “cooperaban" con la ATF, para ser rastreadas en su destino y, así, conocer las rutas de los cárteles para arrestar y judicializar a los detenidos.

Antes hubo otros programas de operación conjunta, Gunrunner; “Corredor de armas” (2005-2011), de la ATF y sus oficinas en Phoenix y Tucson, como parte de la iniciativa de la Frontera Suroeste para frenar el tráfico ilícito de armas a los cárteles de Sinaloa y Los Zetas.

La operación Wide Receiver, “Receptor abierto”, donde ingresaron 474 armas, recuperando la ATF sólo 64. En 2007 ingresaron armas por conducto del traficante Hernández, siendo detenido al final del año, en noviembre de 2016, el entonces procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, fue informado por el fiscal general de Estados Unidos, Michael Mukasey, de la entrega controlada de armas (Caso Hernández).

En febrero de 2008, bajo la Operación Medrano, se realizaron entregas controladas de armas, informando a las autoridades mexicanas. Esta red de compras, “paja de armas”, liderada por Alejandro Medrano, funciona casi un año, vigilados por la ATF en diciembre de 2008.

Con el conocimiento de estos operativos, los presidentes Bush y Calderón, el 3 de diciembre de 2008, se reunieron en Yucatán, para pactar la Iniciativa Mérida.

Para dar paso a Rápido y Furioso (2009 a 2011), que feneció tras el escándalo, en diciembre de 2010, por la muerte de un agente del CBP, Brian Terry, con un arma del programa.

Este “brillante y maquiavélico plan” permitió el empoderamiento del crimen organizado, enlutando muchos hogares.

Las cifras de las bajas son avasalladoras y se miden por miles, el moderno y poderoso armamento viene de Estados Unidos, con anuencia de las autoridades. Operaciones encubiertas que deberían avergonzar a sus participantes, pues en Estados Unidos, con las denuncias de medios de comunicación de México, es como los congresistas estadunidenses (que no los mexicanos) abrieron investigaciones solicitando un informe (500 páginas) al inspector general del Departamento de Justicia (OIG) sobre la operación Rápido y Furioso (noviembre de 2012) o el primer informe de 65 páginas sobre esta operación (DOJ), intitulado Incendiando la violencia de los cárteles, en respuesta a los congresistas Darrell Issa, Jason Chaffetz y el senador Charles Grassley (julio 2011), quienes redactaron un informe de 26 mil páginas intitulado La anatomía de una operación fallida. Y ante la información proporcionada por el FBI, el senado de Estados Unidos y del fiscal general sobre estos programas fallidos y de escándalo es como nos dice Felipe Calderon… “¿que no tuvo conocimiento?", ¿desmemoriado? o ¡cínico!

Lo cierto es que omitió su responsabilidad histórica. Mientras, que disfrute la publicación de su libro Decisiones difíciles, ¿o no, estimado lector?

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